Editorial, Redacción Siete meses después de asumir, el Gobierno todavía tiene una tarea pendiente: que la recuperación económica deje de ser una promesa y empiece a sentirse en la vida cotidiana.
La gente no necesita mirar un informe para saber si las cosas están mejor. Lo nota cuando encuentra trabajo, cuando alcanza el sueldo y cuando los negocios tienen movimiento.
Hasta ahora, los indicadores no han acompañado las expectativas. La preocupación por el empleo y la falta de dinamismo siguen presentes en el país. Por eso, el plan Chile Despega, anunciado a fines de septiembre para impulsar la inversión y crear puestos de trabajo, llega en un momento en que hacen falta señales concretas.
Aysén muestra una realidad distinta en las cifras de desocupación. El último dato regional disponible del INE para el trimestre junio-agosto situó la tasa en 4 %, por debajo de la nacional de ese periodo. Pero un porcentaje bajo no cuenta toda la historia. La región sigue dependiendo en buena medida de la inversión pública y eso la deja expuesta cuando los proyectos se retrasan o los recursos no alcanzan.
El desafío es que el empleo no dependa solo de las obras públicas ni de los meses de mayor actividad turística. Hace falta que el sector privado pueda crecer, que aparezcan nuevos negocios y que los puestos de trabajo ofrezcan mejores condiciones, también en materia de salarios.
El turismo puede ayudar durante la temporada alta, pero no resuelve por sí solo lo que ocurre el resto del año. Cuando termina el verano, la región vuelve a enfrentarse a las mismas preguntas: qué actividades pueden sostener el empleo, dónde se generarán nuevas oportunidades y cómo diversificar una economía que necesita más de un motor.
Por eso, más que esperar que el último trimestre traiga cifras mejores, lo importante es saber qué medidas pueden sostener esa mejora cuando llegue. El plan Chile Despega tendrá que demostrar sus resultados en puestos de trabajo reales y en oportunidades que no desaparezcan a los pocos meses.
Para Aysén, crecer también significa poder encontrar empleo sin tener que irse de la región, mejorar los ingresos y construir un proyecto de vida aquí.
Siete meses no son todo un gobierno, pero sí alcanzan para empezar a mostrar hacia dónde va. Lo que la gente espera ahora no es otra promesa, sino señales que se noten fuera de los anuncios.




















