Rosa Pesutic Vukasovic, Secretaria de Finanzas Regional Aysén del Partido Comunista de Chile
Kundera nunca imaginó que el título de su célebre obra "La Insoportable Levedad del Ser" sería usado acá con fines menos existenciales que los que él abordó en su obra. Pero, no por ello menos importantes, porque este artículo cuestiona la liviandad con que el gobierno de Kast distribuyó cargos por todo Chile, sin tomar en cuenta que se trataba de funciones públicas con impacto e incidencia en la vida de las personas.
En cinco meses de gobierno van 43 bajas de altos cargos, entre ellos 3 ministras; 1 delegado provincial; 6 subsecretarios y 33 seremis. En promedio es una baja cada cuatro días.
Cierto es que ningún cargo amarra a una persona por sobre consideraciones importantes, como problemas familiares, una oferta mejor u otras situaciones. Pero, 43 bajas es un número demasiado elevado como para tomarlo livianamente.
No cumplir con los requisitos académicos para el cargo, demostrar total desconocimiento de las funciones para las que fue nombrada/o, faltar a la probidad, dar positivo en test de drogas, usar bienes públicos para fines personales, por denuncias bajo la Ley Karin, por delitos de connotación sexual, por incidente con Carabineros, son algunas de las graves situaciones que devinieron en las bajas mencionadas. Salvo dos o tres casos que no caen en las situaciones nombradas, como el del Subsecretario que se negó a concretar despidos masivos por orden de la Ministra Lincolao, los demás demostraron ser inadecuados para el cargo.
Estos hechos abren la interrogante sobre quién recae la culpa de tan grande fraude, si sobre el que acepta un cargo para el que no tiene las habilidades o sobre el que los nombró sin ocuparse de los antecedentes previos. Porque cabe la duda de si todos tenían conciencia de sus incapacidades y aceptaron el puesto por el dinero, el poder o la fama. Pero, que un presidente, que dijo que gobernaría con los más capaces, elija precisamente a los menos adecuados, es una desprolijidad inaceptable.
Queda demostrado que hay improvisación y problemas graves en la instalación de los equipos de gobierno, lo que es inadmisible para un mandatario que postuló tres veces al cargo y tuvo tiempo de sobra para buscar y elegir a quienes gobernarían a su lado.
Esta alta rotación de cargos genera costos administrativos que todos los chilenos debemos pagar y, sin embargo, Kast minimiza esto y se luce, cual Bukele chileno, en un show de traslado de reos a la cárcel de Talca, lo que genera más costos, los que, nuevamente, pagamos todos.
Lo más probable es que sigamos viendo esta rotación de cargos, porque la ineficiencia ya está instalada en la Moneda, al igual que las metáforas.
La levedad del cargo es algo que está ocurriendo con liviandad y con altos costos para todos. No es solo un titular, es la demostración de ineficiencia e ineficacia de este gobierno que no está ocupándose de la gente, sino de aprobar leyes que solo favorecen a los más ricos.




















