Orlando Baesler Heger, Arquitecto
Como chilenos, no podríamos permanecer indolentes ni ajenos a la desgracia que representa para una nación una catástrofe natural tan destructiva como un terremoto.
Señalo lo anterior, ya que la desgracia que está sufriendo el pueblo venezolano debido a dos terremotos consecutivos que arrasaron con una gran parte de las más grandes edificaciones en centros muy poblados del país nos recuerdan situaciones que nosotros hemos vivido en carne propia en nuestra tierra y por lo cual sabemos perfectamente los graves problemas a que se debe estar enfrentando Venezuela en estos momentos.
La ayuda internacional no se hizo esperar y son muchísimos los países, incluido el nuestro, que están enviando rescatistas, alimentos, medicinas y tecnología para superar, aunque sea en parte, esta desgracia que nos afecta a todos los habitantes del continente.
Lo importante, en estos momentos, es recuperar personas que aún se encuentren bajo los escombros, ya que las estadísticas mundiales revelan casos increíbles de rescates tras muchos días de ocurrido el desastre.
En Venezuela, de acuerdo a lo señalado por muchas autoridades y profesionales de la construcción existe una reglamentación para regular el proceso constructivo ,sin embargo, al verificar como edificios modernos caen como castillos de naipes y que gigantescas losas estructurales se precipitan verticalmente aplastando todo el edificio y a sus habitantes en la caída, podríamos concluir que simplemente toda norma existente ,no ha sido respetada y por ende tampoco ha sido fiscalizada en su cumplimiento.
Llegará el momento, tras el rescate de las víctimas, en que se analice seriamente la situación y se pueda evacuar un informe profesional preciso y documentado que permita evitar esta situación a futuro y poder sacar por fin a flote un país con tantos recursos como Venezuela, que ha sido tan negligentemente administrado y al cual hoy, lamentablemente, le está lloviendo sobre mojado.





















