Rosa Pesutic Vukasovic, Secretaria de Finanzas Regional Aysén del Partido Comunista de Chile
En nuestra historia más reciente el mes de septiembre ha sido un camino de dos extremos, con un inicio de flores y un final de fuego.
El 04 de septiembre de 1970 se comenzó a vivir la alegre y colorida primavera para los chilenos. Salvador Allende ganaba las elecciones presidenciales con una mayoría relativa y el Congreso ratificaba su triunfo el mes de octubre.
Llegó a la presidencia apoyado por la Unidad Popular, coalición política de izquierda formada por los partidos Socialista, Comunista, Radical, MAPU y la Acción Popular Independiente. Fue el primer presidente socialista en el mundo en llegar a ese cargo por la vía del voto y apegado a todas las reglas del Estado de derecho. ¡Cuánta alegría en el pueblo chileno!
Y no defraudó al pueblo trabajador, su gobierno fue diseñado para que la calidad de vida de todos mejorara ostensiblemente.
Allende, en su calidad de médico y también de parlamentario, había visto la pobreza de la mayoría de los chilenos y se había conmovido profundamente, al punto de decidir entregar su talento y esfuerzo a la causa de los más desposeídos. Los contrastes sociales eran profundos y la pobreza urbana era de un 28%, en las zonas rurales era mayor. Para el año del triunfo de la UP la calidad de vida en Chile era de un marcado déficit habitacional con la presencia de muchos campamentos en la periferia de las grandes ciudades, con bolsones de extrema pobreza que hacía muy difícil que los jóvenes continuaran estudios, los que abandonaban tempranamente para ponerse a trabajar. Las enfermedades infecciosas y respiratorias cobraban muchas vidas infantiles. El acceso a la lectura, la distracción, estaban vedadas para grandes sectores de la población.
En contraste, existían chilenos que gozaban de todos los beneficios que se les negaba a los trabajadores, unos pocos eran dueños de grandes extensiones de tierra, los latifundios, que les daba sobrado bienestar mediante la explotación del trabajo campesino. Las empresas extranjeras eran dueñas de las minas de cobre y el trabajo de los mineros se iba fuera del país sin dejar "un cobre" que pudiera ser utilizado en más carreteras, escuelas, hospitales, en obras para el bienestar de los chilenos.
De allí que una de las primeras medidas de su gobierno fuera la nacionalización del cobre que se constituyó en el sueldo de Chile. Aumentó el sueldo de los trabajadores al iniciar su mandato, congeló los precios de los alimentos básicos y de los servicios para proteger el dinero de las familias, logró bajar el desempleo, entregó medio litro de leche GRATIS al día a cada niño para combatir la desnutrición, mejoró el acceso a los hospitales, aumentó las campañas de vacunación, estatizó las grandes empresas y la banca para que el Estado pudiera controlar la economía…
Mucho beneficio para el pueblo molestó a los que se creían dueños de Chile y la maquinación para destruir todo tuvo su punto culmine el 11 de septiembre de 1973.
Esa historia es la de fuego.



















