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Alta demanda y poca oferta: La realidad inmobiliaria de Coyhaique y Aysén
Los precios que se están cobrando, tanto a nivel urbano como rural, son elevadísimos y responden a una realidad que se replica en muchas otras regiones del país.
Redacción, Diario El Divisadero - 12-01-2017

Coyhaique-. Además de una escasa oferta inmobiliaria, las ciudades de Coyhaique y Puerto Aysén experimentan desde hace al menos 5 años, un fuerte aumento en el valor de las propiedades, los arriendos y los terrenos tanto urbanos como rurales con potencial de edificación.

En la ciudad porteña este tema ha condicionado de manera significativa las posibilidades de entrega de soluciones habitacionales a familias de escasos ingresos, ya que el alto valor de los escasos terrenos disponibles, sumado a una fuerte especulación cuando se trata de venderle al Fisco, ha generado diversos obstáculos para atender las necesidades habitacionales de los sectores más vulnerables.

En Coyhaique ocurre algo parecido, y salvo los terrenos que se le han ido restando a la Escuela Agrícola, no es mucho más lo que queda disponible, en el ámbito Fiscal, para poder concretar proyectos habitacionales sociales.

En el ámbito privado ocurre algo muy parecido y la mayoría de las empresas constructoras regionales simplemente no se han atrevido a incursionar en este rubro debido a los elevados costos de los sitios que ofrecen los particulares para poder ejecutar proyectos habitacionales. De hecho la propuesta realizada por la Cámara de la Construcción para generar una alianza con el sector público y así poder atender la demanda de los denominados sectores emergentes o clase media, simplemente no tuvo acogida.

Respecto a los inmuebles usados, los precios también están por las nubes, al punto que hay muchas familias que obteniendo el subsidio para sectores emergentes, simplemente pasan años buscando un inmueble que se ajuste a la bonificación estatal, sin finalmente poder utilizar  ese incentivo.

Claudio Ojeda, Presidente de la Sede Coyhaique de la Cámara Chilena de la Construcción indicó que “hoy en nuestra capital regional, no existe un comercio dinámico de viviendas nuevas. No hay empresas privadas regionales que puedan desarrollar proyectos inmobiliarios debido al excesivo valor de los terrenos que hacen inviables iniciativas de este tipo. Toda la venta de viviendas privadas se circunscribe a grandes inmobiliarias nacionales o a un particular que vende su casa, pero no existe una oferta permanente de viviendas para la clase media, por lo tanto, este segmento está a la deriva. Existen algunos subsidios, paro el monto es muy bajo para la realidad de nuestra región”, sentenció.

Añadió que una propuesta de solución sería potenciar el desarrollo de localidades cercanas a Coyhaique, donde se podrían adquirir terrenos más baratos y así la construcción de las viviendas sería más rentable para las empresas, indicó el dirigente gremial.

En cuanto a las viviendas sociales, agregó que existen varios proyectos que han ido resolviendo las necesidades habitacionales de los sectores más vulnerables.

Los sectores de mejores ingresos tienen la posibilidad de apelar a créditos hipotecarios, pero el acceso está cada vez más difícil debido precisamente al aumento excesivo en el precio de los bienes raíces en general, lo que impacta socioeconómicamente en prácticamente todos los sectores, incluidos los más carenciados.

Y lo peor es que en este sector siguen conformándose comités de vivienda, los que evidencian una fuerte presión habitacional que debe ser atendida por el Gobierno, pese a que el Estado ha ido edificando de acuerdo a variables que parecen no concordar con la presión habitacional social que existe en Coyhaique y Puerto Aysén.

Los precios que se están cobrando, tanto a nivel urbano como rural, son elevadísimos y responden a una realidad que se replica en muchas otras regiones del país. En Coyhaique es difícil encontrar una hectárea rural con posibilidades de edificación en menos de 30 millones de pesos. Hace 10 años el valor de ese mismo terreno no superaba los 10 a 15 millones de pesos, dependiendo el lugar. Y aunque hay algunas parcelas de agrado por debajo de los 20 millones de pesos la hectárea, su ubicación, generalmente a más de 30 kilómetros de Coyhaique, es un aspecto al que los interesados atribuyen una gran importancia.

Hay zonas que aún tienen un interesante potencial de crecimiento, como El Verdín, El Claro, Panguilemu, sector Reserva Coyhaique y otros, pero los precios se han disparado, lo que se debe en gran medida a la alta plusvalía de esos lugares por los beneficios que conlleva adoptar un modo de vida más alejado de la vorágine urbana.

Lo concreto es que las dos principales ciudades de la región de Aysén están con una creciente demanda habitacional a todo nivel socioeconómico, un síntoma que podría ser interpretado como positivo ya que dinamiza un rubro como el inmobiliario y de corretajes, cada vez más relevante para tomar buenas decisiones.

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