Denuncian que obras afectan patrimonio histórico y natural en cascadas Los Maquis
Las obras, que se iniciaron en enero sin someterse a evaluación ambiental y que hoy se mantienen paralizadas por la pandemia, han removido vestigios de la antigua central hidroeléctrica e impactado la biodiversidad del sector. Decenas de pobladores, muchos de ellos jóvenes oriundos del sector como avecindados en últimos años, exigen un análisis en profundidad de los efectos de las faenas en el área.
Redacción, Diario El Divisadero - 24-05-2020

Puerto Guadal-. A fines de marzo Edelaysén se vio obligada a paralizar la construcción de la central hidroeléctrica Los Maquis, a 7 kilómetros de Puerto Guadal, producto de las restricciones sanitarias impuestas por la pandemia del Covid-19.  Esto, considerando que la mayoría de sus trabajadores no eran originarios de la localidad.

Las obras, a través de la contratista Obechile (del Grupo Obras Especiales), comenzaron en enero de este año y originalmente tendrían una duración de seis meses, contemplando una inversión cercana a los $2.000 millones.  El objetivo es ampliar a 1MW la capacidad de una antigua generadora de 370 KW, que abasteció a la Mina Escondida (que dejó de operar a mediados de los 80) y que fuera construida previo a que rigieran los estándares ambientales actuales.  

El 18 de marzo más de una veintena de vecinos y vecinas presentaron requerimientos ante el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) y la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) impugnando el inicio de los trabajos sin haberse sometido al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental.  Ambos recursos fueron acogidos a trámite y hoy los organismos se encuentran en etapa de revisión de pruebas y análisis de fondo.

Sin embargo y a pesar de la interrupción de las faenas, muchos pobladores siguen preocupados por los impactos de las obras.   Principalmente jóvenes, tanto oriundos como avecindados durante los últimos años, alertan sobre los perjuicios ya ocasionados por los trabajos y exigen un análisis en profundidad y previo de los impactos.

Historia y naturaleza

Es el caso de Abascal Fica Avilés, descendiente de las primeras familias establecidas en Puerto Guadal, para quien lo fundamental es que la eventual intervención de un importante patrimonio histórico, ambiental y paisajístico como éste se debe realizar con el mayor cuidado.  “Todos los lugares tienen una creación que los destaca, la nuestra es Los Maquis. La hermosura de sus aguas, la belleza colosal de sus tazas, representan a cada uno de los habitantes de esta localidad” señala.  

Es por ello que “como pobladores de este lugar exigimos respeto.  Comprendemos que hay que hay que avanzar y aprovechar las cualidades que nos entrega nuestra tierra, pero también comprendemos que es nuestra responsabilidad cuidar nuestra identidad”. 

En este sentido, puntualiza, “si van a trabajar en un lugar tan importante como éste que sea un trabajo serio, con estudios, con minuciosidad, con más detalle, no un trabajo rápido y experimental, porque al día de hoy todos somos testigos del cambio drástico y perjudicial que ha afectado a este sector”.

Uno de los aspectos que ha generado mayor inquietud en el actuar de la empresa es que las faenas han hecho desaparecer vestigios de la antigua central hidroeléctrica, que formaba parte de la historia y el acervo de la comunidad.  “Cada bloque, cada ladrillo, cada parte de concreto que conformaba esta central era historia. ¿Y por qué digo era? Porque dicha obra fue eliminada y desaparecida en su totalidad, llevándose consigo una parte de nuestras memorias, de nuestro legado como pueblo” manifiesta.  

Pedro Barría Vera pertenece a una conocida familia local. En su opinión “querer construir una hidroeléctrica en río Los Maquis, con una tecnología obsoleta, nos hace ver como una humanidad cada día más retrógrada y tener miedo de no querer avanzar hacia tecnologías sustentables”. Cuestiona incluso que “Edelaysén, como empresa privada, no fue capaz de acercarse a la comunidad de Puerto Guadal, la que tiene alrededor de 600 habitantes, para informar de forma correcta sobre las intenciones de su proyecto, de cuál sería el impacto ambiental en dicho lugar una vez puesta en marcha la central”, en alusión a las escasas reuniones donde no se presentó el detalle de la iniciativa. 

En este sentido, releva que esto demostró “una evidente falta de empatía con la localidad y sus patrimonios naturales, la cual siente que no necesita una central de paso en río Los Maquis ya que no tiene deficiencia energética”.  Más aún, “como poblador de Guadal siento que se han pasado a llevar nuestros derechos humanos, solo para enriquecer a un bien privado”.  Más aún, “las entidades gubernamentales no se han acercado a la comunidad para darle alguna solución a este problema que nos está afectando, tanto a los pobladores, al turismo como a la cascada Los Maquis”.

Para Bárbara Viegas Vásquez, también guadalina, aunque Edelaysén solo alcanzó a trabajar unos meses, el impacto en el ecosistema fue notorio.  “A pesar de que fue poco tiempo, el impacto ambiental fue demasiado.  Fue triste, en realidad. Me siento apenada, decepcionada del daño que se está haciendo en este sector que tenemos, que era naturaleza virgen y que se vino a intervenir de esta manera” señala.  Esto, en sintonía con lo explicitado en la propia denuncia ante la SMA donde se señala que la constructora “se encuentra efectuando labores de corta de bosque nativo e intervención con maquinaria en el área de influencia de su proyecto para la construcción de caminos, no obstante haber declarado -en la información parcial entregada a la autoridad- que se utilizarían aquellos caminos existentes desde la operación original del proyecto”.

Agrega Bárbara Viegas que “yo siempre he estado acá en Guadal, en la cascada, pescando desde muy chica y realmente es un tesoro natural que tenemos y como comunidad no lo estamos defendiendo.  Como comunidad no estamos haciendo lo suficiente para poder mantener eso como un recurso, como algo para nosotros, para cuidarlo”.  En su visión esta situación “está mal, deberíamos hacer algo, no podemos dejar como comunidad que nos pasen a llevar, porque realmente no toda la gente está de acuerdo con este tema y espero que se pueda hacer algo”.

En conclusión, manifiesta su confianza en poder “ser parte del cambio y que se pueda hacer algo”, para lo cual se ha hecho un trabajo de organización de la comunidad.

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