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Reflexiones sobre ética y estrategias
Reflexiones sobre ética y estrategias.
Peter Hartmann, Coordinador Coalición Ciudadana por Aisén Reserva de Vida - 30-11-2016

Entre lo más novedoso e interesante de la semana pasada seguramente esta el Seminario “Ética y Estrategias en Conflictos Ambientales” organizado por la Comisión de Justicia y Paz del Vicariato Apostólico de Aysén, con el protagonismo de dirigentes de organizaciones territoriales nacionales, mapuche y argentinas.

De todo lo que captamos en esa ocasión, nos quedaron hartos aspectos como para reflexionar y comentar. Entre estos están el tema del poder ligado al dinero y la política, con el subsecuente saqueo de recursos, en lo que se definió como una guerra. La verdad es que además escuchamos harto lenguaje bélico. También hubo la habitual culpabilización al capitalismo, que por cierto la tiene, aunque vale recordar que en el socialismo real soviético y el comunismo (hoy harto capitalista) chino no hay mucha diferencia en mas de algún aspecto de la  ética predatoria, contaminante y abusadora. O sea, no es cuestión de cambiar un imperio e ideología dominante por otra.

Otro tema que nos suele llamar la atención es aquel de la desconfianza y consecuente exclusión. Esto principalmente con los políticos. Pero también escuchamos nombrar a “las ONG” (organizaciones no gubernamentales) y seguramente habrán otros en la “lista negra”. Y en cuanto al tema de la democracia en la base y reforzar la acción y poder en las comunidades, no podemos estar más de acuerdo. Y en eso hay mucho por hacer.

En cuanto a lo de la guerra, esta claro que esa es una lógica que no solo es consustancial al sistema neoliberal, vale recordar que en las “crueles leyes del mercado” (como las definía P. Aylwin) la lucha es a muerte y los débiles suelen terminar perdiendo. Y no es la única ideología y sistema que se sustenta en ese modus operandi. Por desgracia, la lógica de la guerra suele permear nuestras estrategias y hasta el lenguaje; por ejemplo, cuando definimos a otros como “el enemigo”. Evidentemente entablar una guerra con el sistema dominante que tiene todo el poder, inclusive aquel de la armas, es bastante suicida. De ahí que más vale utilizar otras estrategias. Claro, en eso hay que ser más ingenioso y creativo y es harto mas complicado. Por cierto en la estrategia  de la no violencia activa, muchas veces, como le sucedió a Cristo, Gandhi, Luther King y tantos mas, uno debe estar dispuesto a sufrir las consecuencias de la violencia del sistema imperante. A veces también toma mas tiempo lograr resultados. Es la fuerza del agua versus o en vez de aquella del fuego. La cuestión es que la lógica de la guerra implica la espiral de la violencia y llegar hasta a matar al enemigo. ¿Es válido asesinar a hermanos, por mas equivocados que puedan estar, inclusive muchas veces aquellos indefensos, para conseguir nuestros objetivos? Otra cosa harto diferente es ser mártir de la violencia.

En cuanto a la desconfianza y exclusión, aquella con los políticos es bastante comprensible, pero no logramos entender la lógica de excluir a las ONG. Eso, porque las organizaciones comunitarias  y territoriales también son “no gubernamentales”, o sea ONG. La verdad es que, además, esto tampoco es coherente con el llamado a la unidad que se hace. La lógica de la exclusión, solo sirve para dividir y quedarse solos. Si bien debe haber mas de algún motivo para desconfiar de alguna ONG y de muchos políticos, las generalizaciones nunca han sido buenas y si queremos cambiar el mundo y situaciones particulares de injusticia, abuso, saqueo y depredación, no nos queda otra que tratar de trabajar con quienes no son de nuestra esfera inmediata o no comulguen con nuestros ideales. Por supuesto, esto implica tomar resguardos. No es llegar y entregarse con “los pantalones abajo”. La cuestión es utilizarlos a ellos y no que ellos nos utilicen a nosotros. O al menos tener un trato igualitario y digno. Para eso es necesario tener siempre claro cuales son los intereses y roles de cada cual. Si bien a los políticos les interesa el poder del dinero para financiar sus campañas, también necesitan de nuestros votos. Y con las ONGs de las que se desconfía, pasa algo parecido. Por ejemplo en las campañas “Aisén Reserva de Vida-No Alumysa” y “Patagonia sin Represas”, convivimos e interactuamos lo mas bien durante bastante tiempo ONGs de todo tipo, sindicatos, fundaciones, gremios empresariales y mas de algún político. Eso, juntos pero no revueltos y por cierto también con mas de algún lío. Y conseguimos resultados que están a la vista y a la postre eso es lo que vale. Tal  vez, además de esos logros, también debiéramos ocuparnos mas en fortalecer nuestras organizaciones de base y comunitarias. La verdad es que harta falta hace reforzar la participación ciudadana y democracia desde abajo, en vez de esperar todo de “nuestros representantes” elegidos cada cuatro años y de los cuales nunca se sabe hasta donde son confiables.

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