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Encuentros navideños y terremoto
Peter Hartmann, Coordinador Coalición Ciudadana por Aisén Reserva de Vida - 28-12-2016

De lo más internacional estuvo nuestra navidad. A tanto, que nos enteramos de la noticia del terremoto desde el extranjero. En vísperas de la fiesta nos alegramos con la noticia de la suspensión por la Corte Suprema Argentina de la construcción del proyecto chino de represas en el Río Santa Cruz y también de cómo un pueblo originario de Ecuador rechaza un proyecto minero chino.

Como que cambiar un imperio y sus macanas por otro no funciona mucho. Leíamos también, que Stephen Hawking advierte que la humanidad está en un momento peligroso, destacando la desigualdad, en lo que Chile muestra de los peores índices. En esa víspera nos reencontramos además con Gerhard Rötzer y su esposa Helga que viven en el norte de Argentina y son unos enamorados de la Patagonia. También son autores de “Patagonia un paraíso en peligro”, un excelente y muy bien documentado libro (en alemán) sobre las posibilidades turísticas del territorio patagón y un completo análisis del escenario de la conservación ambiental, la historia y las amenazas por represas, mineras y demases. Hace rato no los veía, ya que su última expedición fue a la península de Labrador en Canadá, viaje sobre el cual también escribieron un interesante libro. Ahora venían desde Chiloé, en camino hacia Chile Chico y el Baker. Gerhard, muy observador, comenta que encuentra que “Chile está depresivo”. Por ahí también nos encontramos con los amigos alemanes, Sandra y Thomas que cuentan que tienen cerrado su hostal y repleto de amistades visitantes: La Patagonia muy atractiva y lugar de encuentro.

En estos días nos acompaña Kyla Zaret, bióloga estadounidense descendiente de polacos y que vive trabajando entre Montana y Oregon. Hace años que viene estudiando y educando sobre los cipreses de Las Guaitecas y su ambiente. Y no hay muchos otros estudios sobre esta importante conífera. De ahí nos conocimos, igual que a Carolina Rodríguez, estudiosa de las turberas en la zona de Tortel. Ahora Kyla llegó con Round Rivers impartiendo un curso de conservación en terreno, principalmente en el área del Fiordo Bernardo y en estos días sigue hacia Marín Balmaceda a continuar sus estudios del ciprés. Con ella las conversaciones han sido principalmente sobre temas ambientales y ambos aprendemos harto. Entremedio nos pusimos a filosofar sobre la importancia del lenguaje y acto seguido nos encontramos “casualmente” con Anais, filósofa francesa voluntaria en la Mingalegre.

Luego, para la noche de Navidad, conversamos algo con una pareja de “gringos” del estado de Washington, de geografía parecida al litoral patagónico occidental, con Laura que es profesora de violín venezolana y que vive acá con su hija y con Sylvia que es cantante lírica húngaro-búlgara. Sylvia es quien “se robó la película” en los conciertos navideños de la Escuela de Música de Coyhaique. Conocer algo más sobre el Este de Europa, antaño órbita soviética y del cual sabemos tan poco, fue muy interesante. Por lo demás, todas y todos ellos comentaron de lo cariñosa que encuentran a la gente acá. ¡Para que hablar sobre los manjares internacionales que preparó cada cual para la fiesta! Al día siguiente compartimos en la Mingalegre algo más con Anais y otra pareja de franceses, más una alemana, más una pareja de argentinos; todos voluntarios trabajando ahí con los dueños de casa.

Entremedio nos recordábamos que años atrás, encontrarse con extranjeros por acá era algo bastante de excepción, a tanto que muchos solían recurrir a nosotros, de los pocos que “chapurreabamos” algo de alemán e inglés o terminaban alojados en casa. Aun quedan varias amistades de esa época y alguno hasta se quedó a vivir, aportando sus conocimientos y empeño a la región. La escena ha cambiado harto desde aquel entonces y pareciera nos estamos convirtiendo en toda una Babilonia globalizada. Entre las conversas, nos recordábamos también de los primeros “negritos” que llegaron con la Operación Raleigh y eran la admiración de las y los niños pueblerinos. Hoy en día vemos hartos laborando por acá. Sería interesante saber de dónde son y las causas de haber llegado hasta tan lejos. En eso la autoridad correspondiente y hasta los medios de comunicación parece tienen tarea pendiente en acercarnos a ellos y su realidad. Eso, para contribuir a la hermandad interracial y su integración a nuestra sociedad.

Así es como, finalmente, nos enteramos por un mensaje desde Estados Unidos del terremoto del 25 y tras recabar algo de información, nos alegramos no haya tenido consecuencias mayores. Hasta pareciera ser un recordatorio subliminal de la Madre Tierra, tal vez para el Tribunal Ambiental de Valdivia, respecto a quienes con tanta soberbia pretenden desconocer que promueven un proyecto altamente peligroso en un lugar que en uno de sus estudios de evaluación de impacto ambiental hasta tuvieron el descaro de afirmar que no era sísmico. Y en el estudio anterior afirmaban que solo había dos volcanes apagados. Y ahora pretenden que les creamos de que su proyecto no aumenta los riesgos, ni pueda provocar inducción sísmica, ni que poner una represa sobre una falla geológica pueda ser peligroso. Tampoco, el que lo sea un embalse tras un dique solo prospectado parcialmente y a mas de 500 metros de altura sobre Puerto Aisén. Ni que la avalancha piro-clástica que pueda pasar sobre ese portezuelo llegue ser motivo de temor y provocar un desastre valle abajo. Así con las “bandas internacionales” esas. No en vano, Glencore tiene de los peores prestigios internacionales.

A ver si el nuevo año nos trae sabiduría e inteligencia para aprender a discernir donde esta lo bueno y donde lo negativo de lo que nos llega o se nos impone desde fuera.

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