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Balmaceda cien años y don José Antolín Silva Ormeño
Baldemar Carrasco Muñoz, Secretario ejecutivo de la Corporación Aysén por Aysén - 10-01-2017

Balmaceda, el pequeño poblado; más, menos e 800 habitantes residentes. Allí arriban, vía aérea, miles de pasajeros anualmente; una cifra menor, llega, vía terrestre, desde Argentina. “Huemules.”  Balmaceda cumple cien años.

El poblado no ha crecido  durante su ya larga existencia, pero su onomástico merece ser recordado con entusiasmo.  Su  génesis, su desarrollo histórico, está íntimamente ligado al  proceso de colonización espontánea, de pioneros chilenos, que vinieron a ocupar sus fronteras primero, luego, el centro del territorio, en una dura  lucha contra las grandes sociedades  de capitales extranjeros, a las cuales se les asignaban, grandes extensiones de terrenos..

La fundación del Pueblo de Balmaceda, el primero de enero de  1917, legalizado por decreto 1680 del 20 de Enero de 1920, está íntimamente ligada a la extraordinaria figura humana de nuestro compatriota, llegado de la localidad de Mulchén, José Antolín Silva Ormeño, uno de los tantos rostros humanos, que con motivo de la derrota y el suicidio del Presidente Balmaceda, debió traspasar la frontera chileno-argentina en busca mejores condiciones de vida,  en territorio argentino., Prontamente empieza, allí  la persecución y la calumnia a los chilenos,   empujándolos hacia la frontera de su patria. Llegan cientos de chilenos a las fronteras del territorio de Aysén, buscando un pedazo de tierra donde trabajar, parar un rancho y vivir…

El año 1912 llega a Lago Blanco, territorio argentino, fronterizo de la futura Balmaceda, José Antolín Silva Ormeño y su hermano Juan Silva Ormeño y se instalan con un “boliche” El Polo Sur” que les permite ganarse la vida.  Pero los ojos y el corazón de don José A Silva no están allí…Siente y mira hacia la frontera; sueña con esa tierra chilena que tiene allí, cerca no más de 12 kms. Viaja hasta Huemules, así se llamaba ese territorio chileno, conversa con sus pobladores y les trasmite su sueño: “fundar un pueblo y crear una colonia como sistema de unidad para defender a los colonos de Valle Simpson, amenazados de expulsión por la SIA (Sociedad Industrial del Aysén). El 31 de mayo de 1913, José A. Silva comienza a solicitar autorización para fundar el pueblo de Balmaceda. El 31 de agosto de 1914 los pobladores de Río Huemules, envían un nueva solicitud al Ministro de Colonización, , solicitando tierras para vivir y crear un pueblo.  “El ciudadano chileno, José A. Silva les mostraba la bandera tricolor flameando a los vientos puros de la cordillera.”

Silva, luchador social, escritor y poeta, no cesará en su empeño por crear un pueblo y apoyar a los campesinos, no sólo de Valle Simpson, amenazados de expulsión  por la SIA, sino, también, interviene  en la  ribera del Lago General Carrera, en la conocida Guerra de Chile Chico, donde se quería despojar de sus tierras, a los colonos de ese sector. Silva Ormeño, ensilla su caballo, toma su rifle y llega a Chile Chico a apoyar a los colonos. Los incita  a defender sus tierras, a enfrentar  la prepotencia y con su ayuda, derrotan a los usurpadores. (La guerra de Chile Chico). Las arengas de Silva Ormeño a los campesinos amenazados de expulsión constituyen verdaderas ponencias sobre defensa de derechos de igualdad y   justicia ante la ley, sobre todo, de respeto a la persona humana…

Balmaceda, recostada sobre la alambrada fronteriza Chileno – Argentina espera, siempre espera tiempos mejores; no debe olvidar jamás a su fundador…Ojalá, de repente  llegue otro Silva Ormeño con la fuerza que no hemos tenido nosotros, para, en cien años, construir, en plena frontera, una ciudad  pujante, desarrollada, moderna, puerta de entrada a toda la región, que constituya su verdadero orgullo, como región turística, agropecuaria., centro de información científico regional y de desarrollo artesanal…

La Corporación Aysén por Aysén, hace tres atrás consideró un acto de justicia, rescatar la figura de don José A. Silva Ormeño del “pago de Chile”…Murió sin apoyo ninguno, allá en Bahía Erasmo, donde pasaba  sus últimos años…En una habitación del hospital de Aysén, fallece el  30 de noviembre  año 1954. Lo sepultan dos personas: El Dr. Jorge Ibar, su médico y su amigo Vicente Durán, que se hace cargo de su velatorio. El libro: José A. Silva Ormeño, la imagen de un visionario, recuerda su historia y su nombre…

El año 2014, encontramos su nicho en el cementerio de Puerto Aysén…Deteriorado, abandonado. Lo exhumamos y lo depositamos en una cripta,  en un gran acto público en el pueblo que fundara. Levantamos  un monumento  para honrar su memoria, en la plaza de Balmaceda. Para que sus habitantes, lo visitaran y lo recordaran…

El memorial donde hoy descansan sus restos mortales ha sido deteriorado, no están las placas con su nombre, su historia y su leyenda. Alguien  tiene una deuda con este héroe de nuestra colonización. Con el pueblo de Balmaceda la deuda abarca a más responsables…A todos los gobiernos desde hace cien años atrás, que han hecho tan poco para construir en plena frontera, en plena puerta de entrada a nuestra Región, una ciudad más bellas, más  atractiva, con mayor futuro, con mayor esperanza, trabajo y calidad de vida…Balmaceda, la puerta de entrada, el corazón de una región que se dice turística.

Hay que  crear vida, actividad económica, mostrar  a Aysén desde su mismo aeropuerto, y aduana integrada…Allí debe empezar a latir el corazón bondadoso y acogedor de esta tierra, como el corazón de don José A. Silva que nunca dejó de luchar para construir sus sueños…

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