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El debate energético y su sello regional
Redacción, Diario El Divisadero - 12-01-2017

Aunque sin la intensidad ni la frecuencia que se esperaría, siendo una materia relevante para la región de Aysén, creemos necesario recordar que como medio de comunicación nos hemos atrevido permanentemente a sostener que el debate sobre el tema energético está definitivamente instalado en la agenda informativa y nadie pone en duda la trascendencia que ha cobrado a todo nivel, especialmente en el ámbito ciudadano.

Sin embargo, en lo informativo, aún hay medios de comunicación que le han negado sostenidamente la posibilidad de opinar sobre estos temas, a organizaciones que se oponen a los proyectos hidroeléctricos, lo que lamentablemente no constituye una contribución para enriquecer toda discusión o análisis que se pueda generar al respecto.

Una de las aristas hasta ahora más discutidas de este debate es la posible construcción de represas en Aysén, específicamente las intenciones de empresas privadas por legitimar y materializar sus proyectos hidroeléctricos en distintos sectores del territorio. Pero el tema o debate energético no debe ni puede circunscribirse solamente a estos megaproyectos, ya que la importancia estratégica del “factor energético” es mucho más trascendente, mucho más relevante y fundamental para el país, sus habitantes y su desarrollo global.

Hoy son las variables medioambientales las que acaparan portadas y comentarios de todo tipo y de una u otra manera, comienzan a hacerse realidad algunas hipótesis que en su momento nadie consideró y que ya en la década del 60 otorgaban al potencial hídrico de la región de Aysén una plusvalía absolutamente relevante para el abastecimiento energético del país.

Y es que la hipótesis que califica a la región como un verdadero “reservorio energético”, es claramente una verdad indiscutible, más aún en momentos que la demanda energética es un aspecto cada vez más preponderante para potenciar el desarrollo y una variable prioritaria de los programas de Gobierno de la última década.

Pero convengamos que no solamente la energía hidroeléctrica debe centrar el interés de las autoridades si queremos pensar efectivamente en una total soberanía o independencia energética. Nuestro país tiene que priorizar y comenzar a definir con urgencia, una política energética basada en la diversidad y en las distintas alternativas que ofrecen los recursos naturales disponibles en cada una de sus regiones. Apostar por el uso de energías renovables no convencionales y por sistemas de generación territoriales, que pongan en valor la importancia que puede tener la energía eólica y la hidráulica para Aysén, la solar en la zona norte, la de biomasa en determinadas regiones, y en definitiva reconocer que Chile ofrece diversidad de alternativas y no necesariamente se debe replicar el modelo del SIC para poder generar un sentido de soberanía e independencia energética.

La Región de Aysén debe asumir un mayor liderazgo en este tema y demostrar, más allá de sus fronteras, que las energías alternativas o renovables, son una opción real y cada territorio en particular debería destinar parte importante de sus recursos a resolver sustentablemente estos desafíos energéticos, con una activa participación ciudadana y siempre pensando que Chile es un país diverso y las soluciones a sus complicaciones deben considerar esa variable.

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