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SECOS
Peter Hartmann, Coordinador Coalición Ciudadana por Aisén Reserva de Vida - 25-01-2017

SECOS dominó la pasada semana. Secos por falta de agua. Agua privatizada, robada, saqueada, concentrada en oligopolios y en manos de los poderosos. Agua absorbida por monocultivos exóticos altamente inflamables. Agua que no logra ser  tema de la importancia que amerita para nuestra nación.

“SECOS” es un excelente corto de cine que muestra la dramática situación de sequía en el centro del país. Sequia por falta de bosque, por el cambio climático que hace disminuir la nieve en la montaña, por el acaparamiento para cultivos intensivos en agua por algunos, amparados en un  Código de Agua mercantilista y resguardado por la constitución dictatorial del 80. “SECOS” contó con la destacable participación de actores nacionales,  algunos afectados y activistas en el tema. Entre el martes y miércoles pasado tuvimos el privilegio de ver este cortometraje en Coyhaique y Puerto Aisén, con una muy buena participación pública y un aún mejor debate posterior. Debate en el cual, además, explicamos cómo acá en la región existen varias cuencas legalmente secas (Baker, Pascua, Cuervo), por más agua que exista en los cauces. Y también planteamos la inquietud de que no sabemos en qué situación se encuentran las demás. Por ejemplo, sospechamos que aquellas del Blanco y Cóndor también lo están aguas arriba de los derechos de aprovechamiento otorgados a Proyectos de Aysén, hoy de Energía Austral. Y deben haber algunas más.

En esos días leíamos también, que AES Gener se habría desprendido de parte de sus derechos de aprovechamiento en la Región de Aysén, noticia que es necesario complementar  con cuales y donde son. Al menos, no vimos cobro de patentes por no uso a esa empresa en la Provincia Capitán Prat, donde con HidroAysén monopolizaban sobre 90% de la propiedad de las aguas. Sería una excelente noticia y oportunidad para el desarrollo de otras actividades económicas, plan de riego y una adecuada reserva de caudales.

Secos se ponen los cauces en verano con los monocultivos de pinos y eucaliptus (estos últimos requieren sobre 1000 lts. de agua al día). Monocultivos incentivados por el DL 701, cuya principal consecuencia ha sido la  pobreza local, mientras las bonificaciones estatales han ido a parar principalmente en cuatro millonarias  megaempresas forestales.  Vale hacer presente que en cambio el suelo del bosque nativo retiene 30 lts. de agua  por m2 y además ese bosque regula el clima local, aporta múltiples otros beneficios y está lleno de biodiversidad. Y en cuanto a los incendios, vale recordar que era práctica de quienes plantan pinos y eucaliptus bonificados por todos los chilenos “despejar” de matorrales nativos con quemas. Y en lo demás, hace años está claro que para la nación chilena el cuidado de su patrimonio natural no importa mayormente. De ahí la lentitud en reaccionar, la falta de previsión y prevención, la falta de medios,  la falta de penas ejemplares y de responsables, la desinformación y ausencia cultural sobre el tema, la inexistencia de planes maestros y participación ciudadana  y hasta de saber apagar el fuego en sus inicios.

Durante uno de los debates de “SECOS” tuvimos la suerte de conocer mayores detalles por parte de Ingrid de la Fundación H. Boell, habitante de Freiburg, como esa ciudad “verde” alemana que está a  la misma latitud de Coyhaique y Pto. Aisén,  ha llegado a autogestionar su energía convirtiéndose en autárquica y un excelente ejemplo de democracia energética. Esa democracia que en Chile ni nos atrevemos a mencionar y que en la política energética regional prácticamente no fue tema. La verdad es que aún nos falta evolucionar harto en esto. Mientras, leíamos como el ministro de Energía, Rebolledo, se entusiasma con las posibilidades de exportar energía, como su hubiese reemplazado ya el petróleo y carbón importado. ¿Es que ahora que en el ministerio se dan cuenta del potencial de energías renovables no convencionales que empieza a entrar a ser utilizado,  lo único que se les ocurre es que podrían exportar esa energía? ¿Y qué tal si le sacamos provecho a ese potencial sobre nuestros techos y para nosotros mismos? ¿No teníamos crisis?¿Qué tal si comenzamos a democratizar la energía? Y no solo la energía, por cierto al menos también,  el derecho al agua.

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