El Tiempo, Coyhaique
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Egoístas en el camino
Patricia Mansilla Barría - Ciudadana
Columnista, Colaborador - 15-02-2017

Lo veo caminando con su aspecto de hombre pobre y vagabundo de color gris y arcoíris en sus ojos tan transparentes que no veo nada dentro de él. En sus pies lleva zapatos sueltos y su cuerpo ropas grandes, su cabeza va envuelta con la tela del pensamiento analítico de no saber nada.

El caminante es alto, delgado, obligado al ayuno diario. Sonríe al viento, sonríe a la lluvia y sus manos danzan sobre su rostro. En su jarro de color lleva su vida. Que difícil se hace caminar en estos tiempos, se escuchaba en el viento, algunos animales en la carretera camino a un pueblo de la región murmuraban, maravillosos paisajes, muchas aves, ríos, cerros y animales, pero que difícil  disfrutar de lo que se regala a los ojos.

No se puede caminar con tantas moles ruidosas ocupando todo el camino. Los pájaros se arrancan a cada rato y los animales no saben qué hacer cuando aparecen estos mostros de metal y plástico.

Dicen algunos animales, que hacen ruidos tan fuertes que silencian los cantos de las aves, y desde sus bocas salen volando pájaros de nailon y lata que se pegan en los cuerpos del calafate y de otros arbustos pequeños.

Cada vez se ha vuelto más tortuoso el caminar y avanzar se hace extremadamente difícil. Algunos animales quedan observando a estas moles ruidosas y mueren destrozados en medio del camino.

Las tripas y pieles pintan el cemento, algunas plumas de colores cubren los cuerpos inertes de los cuadrúpedos abandonados que callaron sus ladridos. El olor de carne podrida molesta a los dueños de estas moles ruidosas y sierran sus bocas cuando pasan cerca. Se ciegan a la muerte inocente de tantos animales.

Un poco más lejos salen de sus moles y lanzan grandes bolsas negras, más hediondas que nuestros amigos muertos en la carretera…comentan las mariposas que le llaman basura, a lo lejos un faisán que se enferma con el humo negro que sale de no sé dónde, él huemul se está quedando sordo, el puma se está quedando sordo, el pájaro carpintero golpea los postes de cemento, la golondrina se posa en los cables eléctricos en mal estado y muere, la liebre corre asustada por que se encandila, se queda siega en la carretera,! no es un  juego señores¡

No los entretiene a ustedes, está corriendo por su vida.

Difícil se hace caminar se dice a sí mismo un  solitario hombre que casi muere atropellado por una mole roja y por otra blanca y otra negra y otra ploma que adelanto a dos moles blancas en curva cerrada a más de cien kilómetros x hora y que delante de ellas un letrero decía no adelantar.

Fuerte experiencia para el caminante que está envuelto por la rabia, nadie se salva de la carrera loca y desvergonzada del progreso en retroceso.

En su mente libre repite…sin respeto por los que caminamos en esta tierra

Las mariposas observan en la orilla del camino todo lo que sucede con sus alas detenidas…los paisajes lucen sus colores sin ninguna pretensión egoísta…abren la galería de arte todos los días en todos los climas gratis, a los ojos de todos y todas.

Los que sientan el camino lo ven a un de noche y con tormenta.

En la carretera de esta región un fin de semana cualquiera un caminante y unas mariposas encontraron muerte a manos llenas. Desde Coyhaique a Balmaceda se contaron: ocho liebres, cinco perros, tres faisanes un  chingue, un piche y tres golondrinas electrocutadas.

De igual manera encontré ocho bolsas negras llenas de basura, treinta latas de cerveza, pañales colgando de los arbustos pequeños y flotando en arroyos con su respectiva mugre, se encontró neumáticos, colchones a un con la silueta dibujada de los dueños.

Las moles ruidosas adelantaron todo el rato a pesar de haber letreros que decían no adelantar corrían las moles más de cien kilómetros por hora, a pesar que en los letreros decía sesenta  velocidad sugerida…no se encontró ningún letrero que diga: lo estamos grabando, no botar basura, respete para que lo respeten, edúquese lo más que pueda, sus hijos e hijas son el presente en esta tierra, el ejemplo somos todos.

En fin las mariposas se fueron volando, el caminante venció el miedo, le pego una patada y siguió caminando.

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