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Trayectoria, línea recta, política y los imprescindibles
Camilo Inti Ernesto Gutiérrez Vera, Periodista - 16-02-2017

Se habla mucho de la cultura de la instantaneidad, de lo inmediato; de actores sin tolerancia a la frustración o a los obstáculos y por cierto, de aquellos que evitándolos buscan atajos,  subterfugios o simplemente vías de escape para lograr un objetivo. Por otra parte está la constancia, y aun cuando, se ha escrito lo suficiente sobre moralidad, ética y decencia, la trayectoria parece ser un insumo devaluado a la hora de la evaluación ciudadana. Lo digo por Piñera, MEO, Parisi y otros que pese a su “instantaneidad” siguen apareciendo como opción.

A la hora de evaluar la trayectoria, como otras tantas cosas en la vida, se pueden hacer lecturas subjetivas o interesadas de un mismo suceso, sin embargo, deberíamos coincidir en lo más básico, una definición física: “trayectoria es el recorrido que sigue algo al desplazarse de un punto a otro”. En términos sociales, se podría agregar que, trayectoria es “la  evolución y comportamiento que, a lo largo del tiempo, sigue una persona o grupo social en sus actividades intelectuales, morales, artísticas, económicas y por cierto, políticas”.

Por otra parte, desde la física si es que se tuviere que evaluar una trayectoria por la eficiencia de los recursos (energía y tiempo), se debiera coincidir que la línea recta es la mejor trayectoria, es la más austera.  Igualmente, pareciera ser que, al menos, en términos “lingüísticos” la rectitud también parece ser un atributo positivo para denominar una conducta o trayectoria humana.

Habiendo realizado esta considerable introducción, debo decir que la trayectoria de los políticos y la rectitud con la que actúan deben estar siempre a disposición del escrutinio público y que el comportamiento en el tiempo, vale decir con qué rectitud o coherencia se han desplazado de un punto a otro, debiera ser un insumo, por sobre todos, a considerar a la hora de depositar la confianza entre uno u otra candidata.

El proceso de “Refichaje” en Chile ha dejado múltiples lesionados, entre los más lesionados, están las instituciones políticas. Su baja aprobación, ha hecho que algunos de sus elementos opten por retirarse de la política activa, sin embargo y con un conocido caso local que decidió sólo retirarse de la política partidaria, se ha golpeado fuerte a toda la Nueva Mayoría. Sin duda surcar el escenario político en el Chile de hoy es más fácil sin militancia.

Muchos, sino la gran mayoría de los políticos y políticas, han generado una trayectoria gracias a la confianza depositada por sus partidos y coaliciones en tiempos de bonanza o climas favorables. Por el contrario, ha quedado demostrado, que muchos y muchas han preferido ocultarse en momentos de adversidad y otros pocos, han dado ejemplo que la trayectoria y la rectitud no son un acto que se suspende en escenarios menos propicios, sino una expresión propia de la contextura humana; Bertolt Brecht los denominaría, “los imprescindibles”.   

En estos momentos adversos para quienes profesamos política, en especial para los jóvenes que la miran con atención y respeto, recordaré y modificaré humildemente la frase de un político con una trayectoria recta: “no te preguntes qué puede hacer la política por ti, pregúntate qué puedes hacer tú por ella”. 

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