El Tiempo, Coyhaique
Busqueda
A sumarnos todos y todas por una mejor calidad del aire para Coyhaique
Redacción, Diario El Divisadero - 20-04-2017

Lo volvemos a reiterar; los episodios críticos por mala calidad del aire se han convertido en parte de nuestra cotidianeidad, y definitivamente tendremos que acostumbrarnos a convivir con ellos.

Y es que a poco andar del Plan de Descontaminación de Coyhaique, en este segundo año de implementación, las críticas arrecian, y muchas personas se preguntan legítimamente si sus medidas son las más efectivas. La contaminación es una realidad que no diferencia nada, y se manifiesta con la misma intensidad en toda la capital regional, salvo contadas excepciones.

Ya el año 2011 señalábamos en una de nuestras editoriales que no era necesario esperar más tiempo para solicitar formalmente que Coyhaique fuera declarada zona saturada por contaminación.

El Gobierno de la época comenzó a adoptar las primeras medidas en torno a este problema que con el paso del tiempo se transformó en una realidad grave para la ciudadanía, pues ya se notan los efectos nocivos de la mala calidad del aire en las personas, principalmente en niños/as y adultos/as mayores.

Nuestro deber como medio de comunicación es poder advertir a la ciudadanía sobre un problema grave que está impactando negativamente en la vida de los habitantes de Coyhaique. Pero también instar a la gente a sumarse a las medidas que las autoridades definieron para el Plan de Descontaminación.

Ahora, lo importante es asumir que debemos acostumbrarnos a convivir con este entorno contaminado porque vías de solución a este problema no se vislumbran en el corto plazo. Reiteramos que no podemos ser muy optimistas, ni menos pensar que mediante alguna acción concreta, la realidad podría ser diferente, pero lo palpable hoy es que Coyhaique se ahoga, y sus habitantes están expuestos a un aire de pésima calidad. Hay medidas complementarias en marcha como el recambio de calefactores, mejoramiento térmico de las viviendas y acopio y secado de leña para vender ese producto en mejores condiciones de uso. Pero así y todo, la mala calidad del aire se instaló en nuestra ciudad y para combatirla debemos colaborar absolutamente todos y todas. Este no es un problema del Gobierno actual o de anteriores, es una realidad que responsable y colectivamente, todos y todas debemos asumir.

Con esto queremos decir que la responsabilidad no recae exclusivamente en las autoridades de turno, porque tenemos la convicción que la comunidad tiene mucho que hacer frente a este problema. Ya sea reduciendo el consumo de leña o bien adoptando medidas domésticas de eficiencia energética, todo esfuerzo es un aporte en este tremendo desafío.

El punto es que las cosas están complicadas y no es una locura pensar que nuestra ciudad, acogedora, a escala humana y apacible, quizás se transforme en una urbe como Santiago, donde pese a todos los esfuerzos, la contaminación siga siendo una tremenda amenaza para la gente y su calidad de vida.

Hay que pasar de la crítica a la acción y también impedir que los afanes electorales y la demagogia de algunos parlamentarios, condicione este debate. Es un tema transversal, ciudadano y pretender sacar provecho político de él, es por cierto más tóxico que el problema mismo.

Videos
Ver todos
Twitter
Portada
Editorial
Ver todas
Facebook