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Cómo nos fortalecemos como sociedad en medio de tanta desconfianza y apatía
Redacción, Diario El Divisadero - 17-05-2017

Chile y sus habitantes aún no se recuperan del remezón que se ha generado a consecuencia de los casos de corrupción detectados en las esferas políticas, gubernamentales y empresariales.

Se trata de una realidad que ha socavado la confianza pública, debilitado la credibilidad en las instituciones más importantes de la República y sumido al país en una apatía nunca antes vista en nuestra reciente historia democrática.

No debemos olvidar que el sentido común suele ser una variable tremendamente acertada al momento de analizar con frialdad, la contingencia que enfrentamos como sociedad. Hemos señalado en muchas de nuestras reflexiones, que todo cuanto se haga en y por la región de Aysén, para afianzar lazos de cooperación entre el sector público y privado, y que conduzcan a un mayor desarrollo, será bienvenido, ya que será interpretado como una señal de unidad, algo que hace muchísimo tiempo no se da con la fuerza que anhelamos. En política y en el ámbito empresarial ocurre exactamente lo mismo, y las señales tienen que ser aún más contundentes, más cuando la ciudadanía demanda de los políticos y los empresarios, una actitud más cercana a la gente, más honesta y menos condicionada por las diferencias que existen entre los distintos partidos o por la acumulación del poder económico que tanto se cuestiona en nuestro país.

Y a propósito de estar viviendo una fuerte efervescencia social, una vez más surgen propuestas donde conceptos como la unidad, el respeto y la tolerancia, la equidad, la justicia social y una mejor distribución de los ingresos, definitivamente se transforman en las ideas fuerza más reiterativas y permanentes de quienes aspiran a transformarse autoridades municipales, tanto alcaldes, alcaldesas y concejales y concejalas.

Y es que insistimos que en muchas oportunidades hemos señalado desde aquí, que la idea de asociarse para emprender los desafíos del futuro no es tan descabellada, y aún cuando parece ser un camino difícil de encontrar, hay que seguir buscándolo por el bien de Aysén y de quienes habitamos acá. No solamente en años electorales como éste. ¿No es posible acaso ver a los políticos o parlamentarios de derecha, centro e izquierda trabajando por un objetivo común?.

Hoy claramente el tema se circunscribe a las elecciones del 19 de noviembre, pero la sociedad y sus integrantes tiene que ser capaz de ver mucha más allá y rescatar lo bueno de las alianzas, vengan de donde vengan, porque pueden generar un impacto positivo en el tejido social.

En temas laborales, sociales, políticos, económicos, culturales, de conectividad, matriz energética, filosóficos y todo lo concerniente al desarrollo de Aysén y de su gente, todo lo que sea aporte, colaboración, consenso, ayuda, y mucho. La unidad regional hay que seguir buscándola, con sello propio, un desafío que sea estimulante para todos y no una característica exclusiva de los que ostentan, ambicionan o creen tener algo de poder, es perfectamente posible de lograr.

La Región de Aysén tiene hoy otras pretensiones y debemos poner nuestros esfuerzos y nuestra mirada en el futuro, y hacerlo con tolerancia y respeto. Es sin duda una apuesta al Aysén de todos, es una mirada a las potencialidades de este territorio y a la posibilidad de explotarlas y aprovecharlas con mucha creatividad y con mucha plusvalía en los exigentes mercados internacionales y hacer que esas divisas que se obtienen por la explotación sustentable de nuestros recursos naturales, sean equitativamente distribuidas y transformadas en beneficios sociales colectivos donde el sentido de equidad esté siempre presente.

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