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Las Praderas: El Sustento de la Ganadería en Aysén
Horacio Velásquez Fernández - Seremi de Agricultura
Columnista, Colaborador - 19-05-2017

El Ministerio de Agricultura ha sido y sigue siendo pionero a nivel nacional en programas desarrollo para el mundo rural, tales como la identificación animal, la trazabilidad, sanidad bovina y caminos intraprediales. Asimismo, el programa de recuperación de suelos degradados - luego de 20 años de funcionamiento - ha transformado la superficie de la región en tierras aptas para el establecimiento de praderas.

Desde el 2014 el rubro ganadero ha sido priorizado con más recursos, ello considerando las características de producción a pastoreo, la calidad de los animales, la identidad y tradición cultural criancera de la región y las condiciones favorables del cambio climático que incrementa el potencial de las praderas producto de las lluvias intermitentes.

Phil Tiether de AGFIRST, experto en ganadería de Nueva Zelanda, recomendó para el despegue del rubro, que debía de aumentarse el número de potreros en los predios a 12 idealmente. Según sus cálculos, de esta forma se podría aumentar al doble la capacidad de carga de animales por hectárea de manera de ir rotando los animales. Además, con el correr del tiempo y con la positiva distribución de las lluvias, vemos que efectivamente hay más forraje y que es posible aumentar la masa y retener vientres en la misma superficie.

El cerco eléctrico, tecnología que el INIA lleva más de 10 años tratando de masificar en la región, es una de las soluciones propuestas para aumentar el apotreramiento y de esta forma, optimizar el recurso forrajero. Sin duda, falta que más ganaderos se atrevan a usarlo, para ello se ha intentado sociabilizar sus beneficios a través de testimonios reales en predios demostrativos.

Las políticas del Ministerio de Agricultura hoy están enfocadas en optimizar las praderas ya establecidas, fertilizarlas, mejorar zonas de abrevaderos y excluir animales de cauces de ríos, de manera de aumentar la productividad por hectárea.

Con preocupación vemos el aumento en las limpias de palizadas y la desprotección de los suelos que se produce luego de ello, al no establecerse una pradera; también la tendencia a realizar labores en pendientes pronunciadas, todas ellas generan un efecto adverso y aumentan la degradación de los suelos. Por otro lado, los matorrales con valor productivo como el Maqui o Calafate, cada vez toman fuerza como rubros emergentes y producen importantes ingresos a recolectores y dueños de predios, todas estas tendencias deben ser consideradas al momento de establecer una pradera. 

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