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Las ignoradas facultades ambientales de los juzgados de policía local (VIII): Algo más de bosques
Patricio Ramos, Cuidadano - 15-07-2017

Hasta el año 1973, las faenas de plantación, manejo y explotación forestal, eran efectuadas en su mayor parte por el Estado, (Gallardo, Enrique; “Estatuto de fomento forestal”, ponencia para el “XIX congreso IUFRO WORLD CONGRESS”; Montreal Canadá; Agosto 1999). Los anterior, dado que estas actividades no atraían a los particulares. 

Las razones de esta situación eran variadas, y pasaban principalmente por ser un negocio a muy largo plazo, de gran riesgo, no existiendo además mecanismos de crédito apropiados. No debe olvidarse, que para la fecha se seguían oyendo los ecos de la Reforma Agraria, existiendo algún temor de perder la propiedad sobre los predios rurales.

En 1974 es publicado el Decreto Ley 701. La norma señalada constituye una nueva estrategia para el desarrollo de la economía chilena. Se origina a partir de la identificación del sector forestal como uno de los que tiene mayores ventajas comparativas por las condiciones edafo-climáticas que presenta el país, por la adaptación a condiciones locales de especies de rápido crecimiento -es decir Pino y Eucaliptus- y por contar con las capacidades técnicas adecuadas (Edafología: Ciencia que trata de la naturaleza y condiciones del suelo, en su relación con las plantas). 

Éste Decreto Ley, junto con su reglamentación técnica, económica y administrativa, es conocido como el “Estatuto de Fomento Forestal”. Éste, está constituido por un conjunto de normas que promueven la forestación y su manejo, efectuada en terrenos de aptitud preferentemente forestal desforestado y el uso racional y sostenido de los bosques del país, con el objetivo de asegurar su incremento, mejoramiento, protección preservación y conservación. El Estado promueve la forestación y su manejo, al otorgar una bonificación, diversos beneficios de carácter tributario y la garantía de que los terrenos acogidos al sistema de fomento, no serán expropiados. 

En 1979, surge el D.L. 2565, que modifica, actualiza y reemplaza el texto del primitivo DL 701, manteniendo su mismo número. Sin embargo, a pesar del notable incremento de la forestación, en los años ’90 se comienzan a escuchar opiniones contrarias al mantenimiento de este régimen, ya que -según se decía, y lamentablemente, se dice- estaba siendo aprovechado sólo por las grandes empresas forestales.  Diré que comparto con algunas reservas las críticas a la normativa que acá se tocará, en el sentido de que “el impulso al sector forestal ha dejado una enorme cantidad de pasivos ambientales y sociales largamente documentados, como la alta concentración de la propiedad e industria, eliminación de un alto porcentaje de pequeñas y medianas empresas forestales, manejo interno de precios de madera no elaborada, impacto en desarrollo social de comunidades campesinas e indígenas, degradación y pérdida de ecosistemas, biodiversidad y suelos, y menor disponibilidad de agua asociada al alto consumo que tienen estos monocultivos, afectando napas freáticas y cuencas…” (Agrupación de Ingenieros Forestales por el Bosque Nativo, para “Quinto poder”, agosto 2013).

Para solucionar los conflictos derivados del D.L. 701 de 1974, se plantea la modificación de éste por la Ley 19.561. Esta última, en definitiva, lo que hace es perfeccionar el antiguo D.L. 701. Analizaremos luego esta reforma y la manera en que los Juzgados de Policía Local participan en la investigación y sanción a las infracciones a este estatuto, continuará…

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