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Discapacidad y el rol de la Atención Primaria de Salud
Carlos Pérez Santana - Encargado del Programa de Rehabilitación - Servicio de Salud Aysén
Servicio de Salud Aysén, Columnistas - 07-12-2017

Finalizada una exitosa campaña solidaria como es la Teletón, que visibiliza las problemáticas que tienen las personas en situación de Discapacidad y su entorno familiar, es importante contextualizar y afianzar datos y conceptos importantes.

En nuestro país, la prevalencia nacional de discapacidad es del 12,9%, de los cuales el 2,5% es severa; el 58,2 % es del sexo femenino y el 83,3% viven en medio urbano y las edades más afectadas están entre 30 y 64 años representando el 51%. Las estadísticas por otra parte establecen que la discapacidad es el doble de frecuente en la población con condiciones socioeconómicas bajas y que una de cada dos personas con discapacidad no ha completado la educación básica.

El modelo médico considera la discapacidad como un problema "personal" directamente causado por una enfermedad, trauma o condición de salud, que requiere de cuidados médicos prestados en forma de tratamiento individual por profesionales. Sabiendo cómo se organiza y conociendo dónde corresponde ser atendido, se puede optimizar la atención de todas las personas con urgencias vitales que requieren de una respuesta inmediata y especializada; en este sentido, el "tratamiento" de la discapacidad estará encaminado hacia una mejor adaptación de la persona y a un cambio de conducta. La atención sanitaria entonces, es considerada como una cuestión primordial y en el ámbito político, la respuesta principal es la de modificar y reformar la política de atención a la salud, con mayor énfasis.

Por otro lado, el modelo social de la discapacidad, considera el fenómeno principalmente como un problema "social", desde el punto de vista de la integración de las personas con discapacidad en la sociedad; la discapacidad no es un atributo de la persona, sino un complicado conjunto de condiciones, muchas de las cuales son creadas por el ambiente social. Por lo tanto, el manejo del problema requiere la actuación social y es responsabilidad colectiva de la sociedad hacer las modificaciones ambientales necesarias, para propiciar una participación plena de las personas en situación de discapacidad en todas las áreas de la vida social.

La incorporación de estos dos modelos permite la integración de las diferentes dimensiones del funcionamiento humano, lo que facilita el obtener una visión coherente e integral desde las diferentes dimensiones de la salud con una perspectiva biológica, individual y social: Enfoque Biopsicosocial.

El manejo en la atención de la discapacidad en la Atención Primaria, comienza entonces con la Promoción de la Salud en la persona sana, ya que al mantener a la persona en buen estado de bienestar físico, psíquico y social dentro de un ambiente saludable y, sin exposición a riesgos, evita la aparición de los daños en sí, causantes de discapacidad.

Bajo estos conceptos, la rehabilitación en salud no solamente abarcaría la atención al problema instalado, sino también su prevención, involucrando en esto tanto al sector salud como a todos los que componen la sociedad, como lo señala la rehabilitación integral. Conlleva entonces, entre sus principios para la acción, la intersectorialidad, descentralización, participación social y programación local.

Con todo esto e inserto en Atención Primaria, surge la RBC (Rehabilitación con Base Comunitaria) que en su esencia no es un servicio, es una estrategia de acción, que integra a salud, las otras organizaciones de la comunidad y las personas y sus familias, buscando diferentes vías e instrumentos para lograr equidad, inclusión social e igualdad de oportunidades para las personas en situación de discapacidad. En consecuencia, el logro de la independencia y autonomía de las personas con discapacidad desde todo punto de vista, física, mental y social; trabajando en la eliminación de las barreras físicas, ambientales, culturales y sociales; buscando la solidaridad de la comunidad e incluyendo las personas en situación de discapacidad en todo el accionar del sector salud.

Es aquí donde las familias, juegan un rol importantísimo en la integración de las personas con discapacidad, pues es en el seno de una familia saludable frente a la discapacidad que la persona recibe el apoyo necesario, no es solamente para llevarlo y traerlo de una terapia, sino para ser instrumento participativo y solidario en todo el proceso de rehabilitación de la persona en situación de discapacidad.

Finalmente, estas personas usuarias de la salud, tienen derecho a la igualdad de oportunidades y a la plena inserción social. El mundo moderno ha asumido la plena integración de las personas con discapacidad como una cuestión de derechos y no como un privilegio otorgado desde el paternalismo. Sin embargo, llevar a la práctica este principio de inclusión va más allá de una opción técnica. Lograr que las y los discapacitados alcancen el máximo de desarrollo, que sean mirados en sus potencialidades y no se les encasille en su déficit es, sobre todo, un cambio cultural. Y conseguir este cambio requiere enriquecer la visión de la sociedad que queremos.

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