Brote de Covid-19: Una mirada en retrospectiva
Coronel Renato Montecinos Lavín - Director Regional de Gendarmería
Columnista, Colaborador - 01-08-2020

A mediados de esta semana fue dado de alta el primer grupo de personas privadas de libertad contagiadas de Covid-19 en la unidad penal de Puerto Aysén, mientras que las otras ocho personas ya cumplieron sus catorce días de cuarentena y se encuentran a la espera de que la autoridad sanitaria les dé el alta médica. Por ello quería aprovechar esta columna para hacer una mirada retrospectiva y evaluación de lo que fue esta contingencia de carácter sanitario.

Dada la experiencia internacional y nacional de lo que ha significado el impacto del Covid-19 en recintos carcelarios, ciertamente nuestra evaluación es positiva, mucho se especuló de las medidas de seguridad al respecto, la capacidad de aislamiento, no existencia de protocolos e incluso se cuestionó la entrega de elementos de protección personal y su uso. Sin embargo a la luz de los hechos, resulta obvio que de ser ciertos esos cuestionamientos la situación habría sido muy distinta.

Gendarmería desde un comienzo estuvo preparada para tener contagios, en todos los pronósticos los recintos penales aparecían como vulnerables y prioritarios, no es un secreto para nadie que las condiciones ambientales de las cárceles facilitan el rápido esparcimiento del virus, espacios cerrados, dormitorios de carácter colectivo y una cultura carcelaria en la que compartir el mate y los cigarrillos es parte del quehacer diario.

Así las cosas se elaboraron protocolos que fueron puestos en marcha desde un comienzo, protocolos que estaban publicados en la página web del servicio a vista de cualquier ciudadano, lo que también hicimos a través de los medios de comunicación. Si seguimos la lógica de esparcimiento del virus,  entró primero en unidades penales de la zona central, el resultado funcionarios y privados de libertad contagiados por igual, meses más tarde el virus se hacía presente en Puerto Aysén.

Para mí aquí viene lo importante, el número de contagios de funcionarios fue mínimo, lo que dejó en evidencia que el personal de Gendarmería siguió las medidas de autocuidado y uso de elementos de protección personal, como las mascarillas. Respecto de la población penal resultaba del todo esperable que contagiándose una persona el virus se esparciera por todo el colectivo, aun así las medidas de aislamiento existentes en nuestro protocolo y las de cohorte instruidas por la autoridad sanitaria rindieron sus frutos.

Los aprendizajes fueron muchos, no sólo que seguir las medidas de seguridad funciona, sino también un aprendizaje social, respecto de lo que significa eliminar hábitos arraigados en la cultura penitenciaria, siendo tal vez lo más complejo sospechar del hasta más insignificante síntoma, un leve dolor de cabeza o una pequeña molestia en la garganta.

Debo reconocer que la población penal y sus familias han sabido estar a la altura, a pesar de la tensión y miedo que puede provocar la existencia de un foco de contagio al interior de un recinto penitenciario, el comportamiento en general fue ejemplar, no se vio afectado el régimen interno ni la seguridad (dejando de lado el aspecto sanitario) a causa del natural nerviosismo existente.

Lo mismo ocurrió con nuestros funcionarios que supieron dar respuesta a las exigencias suscitadas por la pandemia, la mayoría no dudo en cumplir con su deber a riesgo de exponer su salud y la de su familia.

Por su puesto el mérito no es todo de Gendarmería, la autoridad sanitaria estuvo desde un comienzo sobre nosotros, revisando protocolos e impartiendo instrucciones, después de todo sobre ellos recae técnicamente el control de la pandemia, fueron ellos los que decretaron cuarentenas y aislamientos, y son ellos quienes levantan estas medidas de acuerdo a sus criterios técnicos y médicos, es decir como resultado de la información que recogen a través de lo que denominan vigilancia epidemiológica. 

La conclusión final y la más importante es que no podemos cantar victoria, tal vez podremos dar por superada la contingencia por ahora, pero nada nos asegura que volvamos a tener más contagios en Puerto Aysén o cualquier otro recinto penitenciario de la región,

Sin embargo nuestro profesionalismo, compromiso con la función penitenciaria y protocolos existentes nos han demostrado que tenemos la capacidad de gestionar y superar entre todos la pandemia al interior de nuestras unidades.

El Divisadero TV
Aguas Patagonia
Ver todos
Noticias Recientes
Entregan capital de trabajo a emprendedores de Chile Chico
Con campaña "fresco y agroecológico" dan valor a productores/as locales
Subsecretaria llamó a las mujeres a buscar orientación sobre violencia intrafamiliar
Aysén y Chile Chico modifican ordenanza sobre uso de mascarillas en niños/as y adolescentes con TEA
Portada
Cultura
Músicos/as y folcoristas destacados son homenajeados por el Municipio de Aysén
Panoramas
2ª Peña Virtual "Quédate en Casa"