Las parcelaciones y la migración climática
Peter Hartmann, Coordinador Coalición Ciudadana por Aisén Reserva de Vida - 24-11-2021

En esto de la adaptación al cambio climático, por lo visto, nos está afectando seriamente la llegada de quienes estiman que esta región será un refugio ante el desastre en otros lados y que tendrá un clima agradable. Eso se mezcla además con el boom parcelador que nos infectaron de más al norte. En estos últimos tiempos nos han ocurrido algunos hechos que nos hacen reflexionar sobre lo dicho antes.

 Ante la inquietud de algunos alcaldes y otras personas y organizaciones, vimos la presentación sobre el tema de las parcelaciones que hicieron los abogados Correa y Squella. Entendemos que ellos fueron quienes lograron finalmente un pronunciamiento de la Contraloría y el fallo de febrero de este año por parte de la Corte Suprema sobre el tema, tras una larga controversia en Panguipulli. Entre lo que aprendimos de estos abogados, está el que el Servicio Agrícola y Ganadero, SAG, ha aprobado sobre 74.000 subdivisiones, supuestamente agrícolas, por Dcto.3516. Esta modalidad solo permite uso agrícola, forestal y ganadero, con alguna construcción accesoria. Pero en la realidad, como lo que ocurrió en Panguipulli, eso no ocurre. Para cambiar uso de suelo se debe aplicar la Ley General de Urbanismo, con lo cual ese cambio, IFC, debe ser aprobado por la seremi de Agricultura y el MINVU, fijándose urbanización mínima. Esa urbanización hace subir el costo del proyecto en 30% y por eso suelen evitarla. Así como se vende parcelas que en realidad no son agrícolas sin cambio de uso de suelo, también existen parcelaciones brujas que ni siquiera cuentan con acceso, y parece son más habituales de lo que aparenta. En todos estos procedimientos falla la fiscalización, que ha estado ausente y la Corte Suprema conminó a la institucionalidad a realizarla. Vale agregar que un proyecto de subdivisión con sobre 80 casas debe contar con Evaluación Ambiental (suelen fraccionar proyectos), igual aquellos con potencial de desarrollo turístico y aquellos que afectan áreas protegidas. Las Direcciones de Obras Municipales no pueden otorgar permisos si no se cumple los requisitos anteriores. Y en lo ambiental es a la Superintendencia de Medio Ambiente a la que le toca velar por él. Cuando se ofrecen parcelaciones “de protección, ecológicas, desarrollo inmobiliario sustentable”, lo mínimo es exigir que apliquen o se acojan al Derecho Real de Conservación. En lo demás, quedo claro que están prevaleciendo los hechos consumados, las ilegalidades, “el peso de la noche” (Portales) y la indolencia ciudadana. Correa y Squella recomiendan denunciar y demandar a los servicios públicos y funcionarios responsables, aunque hoy en día 75% de los delitos quedan impunes. Las sanciones a desarrolladores inmobiliarios ilegales llega al 200% del avalúo del terreno y la DOM puede exigir la demolición de lo construido. Vale agregar que, buena parte de esas parcelaciones a posteriori suelen convertirse en un cargo al fisco, que les debe solucionar la urbanización, conectividad, acceso a educación y salud y evitar impactos ambientales. Al respecto, ya nos referimos anteriormente al caso de los huemules de la Reserva Nacional Río Simpson, afectados por una parcelación autorizada por el SAG, de la que desconocemos si tuvo cambio de uso del suelo y que definitivamente no tuvo evaluación de sus impactos ambientales (en este caso perros sobre huemules).

Unos días después de ver y escuchar a Correa y Squella, nos contactaron desde La Cordonada -Lago Pollux con la inquietud de los vecinos sobre la parcelación del sector con la promesa de contar con Agua Potable Rural. Agua que se le ha negado a los pobladores que han pedido derechos de aprovechamiento y que en ese sector es escasa en verano, mientras aguas abajo en el río Pollux, desagüe de ese lago y del Frio, hay una plaga de loteos con su respectiva necesidad del líquido elemento (seguramente también están postulando a APR). Buena parte de esas parcelas de la Cordonada - Pollux estarían siendo adquiridas por gente de fuera de la región.   

Y luego, conversando con personeros de la viñatera Miguel Torres, nos confidenciaron que el campo ese donde están plantando pinos en Coyhaique Alto, lo habían adquirido para plantar viñas, lo cual pensaban que con el nuevo clima sería posible ahí. (¡!) Y estimamos no son la única empresa que está buscando donde migrar con sus inversiones en búsqueda de salir de otros lugares que se les están volviendo inviables. Y claro, hay quienes pueden y saben arrancar a tiempo y “adaptarse” y otros que no y que serán las víctimas del cambio climático sin mucha alternativa. La llegada de migrantes climáticos también tiene sus efectos en nuestra región, la cual estimamos no está preparada para una invasión masiva. Y no es esta la única consecuencia o efecto del cambio climático en la región, del cual nos estaremos percatando en los próximos tiempos.

El Divisadero TV
UAysen al día · noviembre 2021
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