Redacción, Diario El Divisadero Somos buenos para exigir el cumplimiento de nuestros derechos, pero ¿somos igual de buenos para ejercer nuestros deberes? Lo mencionamos a raíz de que estamos a menos de una semana de un nuevo proceso eleccionario, que se vivirá en un ambiente de mucha tensión política y en medio de escandalosas noticias que dan cuenta de la dudosa calidad humana y profesional de algunas autoridades nacionales.
¿Nos hemos detenido a pensar que tal vez estamos como estamos porque no hemos cumplido correctamente nuestro deber como ciudadanos?
El sufragio en efecto es parte de nuestros derechos que ejercemos para la elección de quienes nos gobiernan y de quienes legislan en el país, pero ciertamente también es un deber.
¿Qué implica ejercer nuestro deber correctamente? Significa en parte votar a conciencia y no sólo concurrir a nuestro local de votación en vez de justificar nuestra omisión en una comisaría.
Por eso, hacemos la invitación a pensar si estamos como estamos en parte por nuestras decisiones como ciudadanos, que en el pasado, sin importar el sector político, hemos elegido a personas sin realmente conocer parte de su historia, méritos profesionales o valores, más allá de las promesas de campaña.
Como dice la conocida frase "el papel aguanta mucho", es fácil votar por quienes prometen cumplir con resolver parte de nuestros problemas o por quienes hablan más bonito o por quienes vemos más a menudo en los medios de comunicación. Sin embargo, votar informados por quienes, después de una, aunque sea pequeña investigación, coinciden con nuestra visión de futuro y aspiraciones, además de valores que fomenten la unidad nacional, la vocación real de servicio público, la probidad y el bien común, entre otros que se puedan destacar y que por estos días hacen tanta falta entre las autoridades del país.
Para terminar, resumiendo esta editorial en unas pocas palabras: "Los malos gobernantes son elegidos por buenos ciudadanos que no votan".




















