Jessica Igor Chacano, Periodista y magíster en Relaciones Internacionales
Esta semana el mundo fue testigo de un hito histórico. Desde la mirada de la ciencia y la tecnología, es un gran avance para la humanidad. Independiente desde dónde haya despegado la misión lunar, esta es una victoria colectiva, más allá de los intereses de la geopolítica.
Para entender lo siguiente, es importante destacar que los cuatro integrantes de la misión Artemis II son todas personas de ciencia, y además con una estricta formación aeroespacial y militar. Sin embargo, al estar a miles de kilómetros por fuera del planeta azul, y verlo desde lejos, más de una fibra íntima se les removió y entonces allí, a merced del vacío, afloró la nostalgia.
Pero ¿qué fue lo que despertó esta sensibilidad en los astronautas y qué los motivó a expresar frases emotivas, más que palabras técnicas o análisis científicos? Quizá la cercanía con la Luna, que según algunas tradiciones esotéricas rige nuestras emociones. O tal vez el contexto de un mundo que se mantiene en vilo por conflictos que, como tantas veces en la historia, sólo han traído destrucción.
La ingeniera eléctrica y física, y única mujer de la tripulación, Christina Koch, al partir hacia la Luna nos entregó una frase muy conmovedora que debería hacernos pensar, "Cuando encendimos rumbo a la Luna, dije que no dejamos la Tierra… vamos a inspirar, pero al final, siempre elegiremos la Tierra, siempre nos elegiremos unos a otros". Y luego agregó: "Cuando estamos detrás de la Luna y separados del resto de la humanidad, espero que sea un momento conmovedor para pensar qué nos une y qué nos importa realmente".
Ciertamente no hace falta una sobre interpretación o un meta análisis de lo que la astronauta expresó. Solo tenemos —y conocemos, al menos la gran mayoría de la humanidad— una sola casa, un solo planeta hasta el momento, el cual nos permite vivir en condiciones relativamente estables y confortables. Pero ¿estamos realmente conscientes de ello? La verdad, no lo creo. Transitamos nuestra existencia muchas veces desvinculados de la naturaleza, como si fuera algo ajeno o incluso prescindible, cuando en realidad es lo que nos da la vida y lo que verdaderamente nos sostiene.
"Confía en nosotros, te ves increíble. Te ves hermosa", fueron las palabras que le dedicó a la Tierra el otro tripulante de la misión, Victor Glover, mientras se alejaba hacia el espacio. Me pregunto honestamente si la Tierra realmente podría confiar en nosotros. No estoy tan segura. Pero hay algo de lo que sí podemos estar seguros y es que nuestro planeta azul es un lugar hermoso e increíble. Al menos, a mí me lo parece. No sé si alguno de los lectores conozca otro planeta o un lugar mejor para vivir y contemplar; al menos, yo no.
Sí me inclino más a pensar como otro integrante de la tripulación, Reid Wiseman, quien dijo: "Es especial ser humano, y es especial estar en el planeta Tierra". Nada más, y nada menos. Más tarde, en la primera rueda de prensa ya de regreso en la Tierra, Jeremy Hansen cerró diciendo a los periodistas presentes que "nuestro propósito en el planeta como seres humanos es encontrar la alegría (…) y animarnos mutuamente, creando soluciones juntos en lugar de destruir".
Los tripulantes de la Artemis II nos dejaron reflexiones que podrían quedar para el bronce, como se dice coloquialmente, pero que deberíamos incorporar a nuestro propio andar. Tal vez debamos pensar un poco más en aquella letra de cancionero que dice "este mundo es uno y para todos", porque es eso finalmente lo que más se ajusta a nuestra realidad, surgimos de esta tierra y somos parte inalienable de ella.




















