Redacción, Diario El Divisadero A pocos kilómetros de El Blanco, la Corporación Memoria Austral con el compromiso y la participación protagónica de la comunidad, está desarrollando un proyecto que pretende transformar el Fundo Cerro Galera, sus antiguas edificaciones y construcciones, su mobiliario y su historia, en un museo de sitio.
El espacio, inaugurado como Museo Rural Cerro Galera, reúne la casa principal, -en proceso de ser declarada Monumento Nacional- el galpón, las cocinas fogones, los corrales y el baño de ovejas. La presentación contó con visitas guiadas, un conversatorio, música regional en vivo y venta de artesanías.
María Soledad Solís Ehijos, nacida y criada en el fundo, está feliz de poder abrir las puertas de su hogar en beneficio del patrimonio y la cultura: "La idea es conservar y que quede un testimonio para las generaciones que vienen ahora. Me siento contenta y muy agradada de que puedan venir y poder compartir esto. El proyecto es convertir esto en un museo y que no solamente la gente de la región pueda venir, sino de los que vienen de muy lejos tengan testimonio de como fue la colonización y el sacrificio que se hizo para llegara a las bellas tierras de Aysén".
Los primeros propietarios del Fundo Cerro Galera, antepasados directos de María Soledad, fueron Narciso Ehijos y Rosa Oporto. Bisabuelos de Soledad, muchos de sus antiguos objetos de uso cotidiano permanecen como historia viva del lugar.
La investigadora y socia de Memoria Austral, Constanza Pérez, dijo que "esta es una oportunidad para la comunidad local, ya que hay muy pocos lugares como este en Aysén que estén abiertos a las visitas. Es una muestra de cómo se pobló la Región de Aysén a través de los primeros pobladores espontáneos. Y por primera vez se está gestionando un lugar como casa museo. Esta casa se ha abierto en contadas ocasiones, pero hoy estamos dando inicio al proceso de creación de un museo, entonces la gente va a tener la oportunidad de consultar y de poder observar cómo se vivió hace un siglo atrás".
Héctor Barrientos, oriundo de El Blanco, conoció hace más de 60 años el sector de Cerro Galera, donde fue una de sus primeras esquiladas: "Eran my buenas personas (la familia Ehijos Oporto), veníamos a comer, a cenar, fuimos muy amigos, eran muy amigos de mi padre. Había mucha convivencia, había una cancha de carreras como a 100 metros. Es bueno para que no se pierdan las tradiciones, estas casas tan antiguas, que los pobladores hicieron con tanto sacrificio".




















