Primarias presidenciales

Bastante entusiasmo se advierte por parte de los electores que se identifican con el sector, en torno a las primarias del domingo 29 de junio, un proceso democrático no obligatorio, que dirimirá al represente del Oficialismo en la papeleta definitiva para las presidenciales de noviembre.
Pero ese entusiasmo se debe traducir en participación, la única señal y acción que repercute en la verdadera esencia de la democracia. Si no se logra, se amplía la distancia que existe entre la ciudadanía y la política, un divorcio que solo se logra equilibrar cuando los electores son capaces de hacer valer ese derecho y manifestarse en las urnas.
Esta crisis de participación, que ya ningún sector desconoce, siempre puede transformarse en una oportunidad para poder comenzar a revertir la apatía electoral, que también repercute fuertemente en lo social, y que deja absolutamente vulnerable a la comunidad, respecto de aquellos especuladores de la política que solo degradan la realidad con discursos llenos de mentiras.
Ya sabemos que los vínculos de fidelidad de los electores ya no son muy contundentes, así de dispersa está la cosa política, y no se advierten señales de cambio, salvo que la propia ciudadanía asuma un rol más protagónico participando y condenando las mentiras.
En toda democracia, el control ciudadano es una herramienta infalible para poder vigilar que las medidas y políticas que los gobiernos impulsan, se cumplan y generen los efectos que las personas demandan.
En Aysén falta mucho por hacer en aspectos estratégicos como conectividad, turismo y fomento productivo en general y la participación electoral es una herramienta para exigir que esas demandas sean atendidas.