Rosa Pesutic Vukasovic, Secretaria de Finanzas Regional Aysén del Partido Comunista de Chile
"Chile se cae a pedazos" fue la insistente narrativa de la derecha durante la campaña presidencial y, en vista de los resultados, fue bastante exitosa. La expresión estuvo cargada de significantes políticos a la vez que emocionales. Un país invadido por narcos, con altos índices de inseguridad (salir a la calle era exponerse casi a una muerte segura), con instituciones ineficaces y corruptas, caló en las mentes de los "votantes", incapaces de contrastar el discurso catastrofista con la realidad. Por cierto una realidad que tiene grandes desigualdades e inequidades, pero que no cambiará con un gobierno de ultraderecha que mantendrá el sistema capitalista que es el origen, causa y efecto de las mencionadas desigualdades.
Aquellos que están pensando que con el gobierno del ultraderechista Kast su vida tomará otro rumbo y, finalmente, se cumplirán las promesas de mejor y más oportuna atención de salud, solución al problema de falta de viviendas, mejores pensiones y remedio a otras demandas como mayor seguridad, pueden ir aterrizando a la realidad simplemente viendo lo que está pasando en Argentina con el gobierno de Milei. En ese gobierno de la motosierra los grandes perjudicados son las/los jubilados, las/los estudiantes, las mujeres, las disidencias sexuales, las/los trabajadores. O sea, el pueblo argentino. Los triunfadores son los empresarios, la casta (que dijo combatir), las transnacionales y los intereses de EEUU.
Eso viviremos en Chile, aunque el gobierno que asumirá recibirá un país en mejores condiciones que el año 2021. Las cifras indican que la inflación anual se redujo a 3,4%, su nivel más bajo desde abril 2021; la economía se expandió 2,9%; los salarios reales llevan más de dos años de crecimiento continuo, entre otras cifras macro. En algo más concreto se están saldando dos deudas históricas: el pago efectivo de pensiones de alimentos (Ley papito corazón) que en dos años ha pagado 2,5 billones de pesos a más de 282.000 familias y la reparación de la deuda histórica de los profesores, que permitirá el pago de 4,5 millones de pesos a más de 57.000 profesores.
Cifras. A algunas personas les ha cambiado en algo la vida. A otras, no tanto. Claro, siempre se estará al debe porque mientras las reglas del juego las imponga el sistema capitalista podrá cambiar en algo la superficie, pero no el fondo del problema.
Cambios sustantivos devienen en fortalecer el Estado, no debilitarlo. En ese sentido debe ir una real Reforma Tributaria con un aumento que permita financiar las necesidades de la población. Los países desarrollados recaudan hasta un 44% de su PIB, en Chile es el 20%. Esa brecha tributaria marca una gran diferencia. Financiar salud, vivienda, seguridad es una tarea del Estado, no de particulares que lucran con las necesidades de la gente. El presupuesto general de la nación debe permitir cubrir esas y otras necesidades.
Por eso es importante nacionalizar los recursos naturales, lo contrario es regalar nuestras riquezas a empresas que tienen intereses distintos a los intereses de la nación.
Más aún, un Presidente que prefiere privilegiar a los dueños del capital por sobre el pueblo que dice representar, es altamente peligroso. Lo es aún más si permite la injerencia de estados extranjeros en decisiones soberanas.
Frente a este escenario tan adverso, como chilenos debemos resguardar nuestra autonomía de la injerencia extranjera, ser férreos defensores de la autodeterminación de los pueblos y promover la integración latinoamericana.




















