Editorial, Redacción La temporada estival en la Región de Aysén no es solo una transición climática; es un renacer de nuestra vida comunitaria. Al recorrer nuestro extenso territorio, observamos cómo el sol de enero y febrero ilumina una diversidad de actividades que fortalecen el tejido social y celebran nuestra identidad patagona. Desde la capital regional hasta las localidades más aisladas, la oferta cultural, recreativa y tradicional invita a cada habitante a ser protagonista de su propia historia.
Un pilar fundamental de este verano 2026 es la Biblioteca Regional de Aysén, que ha lanzado catorce talleres gratuitos. Con un enfoque que une lo ancestral y lo moderno, se ofrecen espacios que van desde el tejido a telar y el reciclado de juguetes hasta el uso de inteligencia artificial, permitiendo a las infancias y adultos aprender desde una perspectiva de rescate patrimonial. Es emocionante ver cómo tradiciones como el taller intensivo de truco reúnen a cuidadores y padres en torno a la recreación, mientras el sol de Coyhaique acompaña las tardes en el extendido Picnic Lector.
La identidad también se saborea y se celebra en nuestras comunas. En Cisnes, el primer "Melimoyu Nalca Fest" ha marcado un hito al poner en valor la nalca, ese fruto silvestre que otorga un aspecto "jurásico" a la zona. Este festival no solo es una vitrina turística, sino un espacio para rescatar saberes a través de talleres de mermeladas y salsas, recordándonos que habitamos una tierra de abundancia natural que nos reúne. Del mismo modo, Puerto Ibáñez se prepara para su XXIV Festival Internacional de Jineteadas y Folclore, un evento consolidado que, entre el 16 y 18 de enero, mostrará lo mejor de las tradiciones del campo patagón y la artesanía local.
No podemos olvidar los hitos que marcan nuestra historia, como el próximo 98 aniversario de Puerto Aysén, cuya programación promete grandes artistas y un despliegue municipal de gran envergadura. Asimismo, el Festival Glaciares en Villa O'Higgins ha demostrado que el talento vocal y el deporte, mediante el Reto los Glaciares, pueden convivir en armonía con el apoyo esencial de fondos como el FNDR 8%.
Hay que agradecer y valorar estos espacios de unión. Iniciativas como el viaje del Comité de Vivienda Tamango a la Laguna San Rafael demuestran que, más allá de los objetivos formales de una organización, el bienestar y el compañerismo son los pilares que sostienen la vida en comunidad. La invitación es clara: participemos activamente, cuidemos nuestras relaciones humanas y reconozcamos en cada taller, festival o viaje la oportunidad de seguir construyendo un Aysén más unido y orgulloso de su cultura.




















