Editorial, Redacción La reciente decisión judicial de dictar prisión preventiva para un imputado por femicidio frustrado en Coyhaique nos obliga a detenernos y mirar más allá de la crónica policial. Detrás de los términos legales y los procedimientos, existe una realidad dolorosa que sigue latente en nuestra región: la vulnerabilidad de mujeres y niños dentro del espacio que debería ser su mayor refugio.
Lo ocurrido este fin de semana no es un hecho aislado, sino un síntoma alarmante de una violencia que transgrede todos los límites. Es profundamente inquietante pensar en la angustia vivida al interior de esa vivienda, donde la paz familiar fue quebrantada por la irrupción violenta de una ex pareja. Sin embargo, en medio de la oscuridad de este episodio, emerge la resiliencia de una madre y sus hijos.
Es necesario reflexionar sobre el rol que, forzosamente, tuvieron que asumir los niños en este contexto. Lejos de la protección que merecen en su infancia, se vieron obligados a despertar ante el peligro, intentar intervenir y salir al exterior en busca de auxilio. Que sean los hijos quienes deban alertar a la comunidad para salvar la vida de su madre es una señal de que, como sociedad, debemos reforzar nuestros muros de contención y prevención mucho antes de que la violencia escale a estos niveles.
Asimismo, la reacción del agresor, quien rechazó el diálogo y obligó a un despliegue especializado de Carabineros ante el riesgo inminente para el entorno, nos recuerda que la violencia intrafamiliar es un problema de seguridad pública. La valentía de la víctima para lograr escapar y denunciar, apoyada por terceros, fue fundamental para evitar una tragedia mayor, pero nadie debería tener que huir de su propia casa para sobrevivir.
Mientras transcurre el plazo de investigación de 60 días, nuestra reflexión debe centrarse en cómo acompañar a quienes sobreviven a estos traumas. La justicia penal es el primer paso, pero la reparación emocional y la garantía de una vida libre de violencia son deudas pendientes que debemos saldar con urgencia en nuestra comunidad.





















