Francisco Mardones Pino, Periodista
Del desarrollo regional, de los proyectos emblemáticos que están en plena discusión, del trabajo parlamentario, de lo que debería aportar la industria salmonera en la región, de los recortes anunciados por el gobierno. El gobernador Marcelo Santana abordó varios temas en la entrevista que concedió a El Divisadero durante su último viaje a Santiago, donde sostuvo diversas reuniones en los ministerios de Educación, Salud y Hacienda.
¿Cómo nos ven a la región de Aysén desde el gobierno central, las autoridades?
Yo creo que al santiaguino le cuesta mucho entender cómo es Aysén primero en su dimensión geográfica, en su magnitud. Una región que prácticamente es desde Santiago a Temuco en términos de extensión, que somos muy pocas personas, 100,000 habitantes, lo complejo que es vivir en una región con un invierno de casi 8 meses, donde tú usas leña, gas, parafina, hay un consumo de energía muy alto, lugares de difícil acceso, condiciones complejas también para el desarrollo económico. Le comentaba yo a la ministra de Educación cómo muchas localidades llegan hasta octavo básico y ahí termina la enseñanza formal para muchos estudiantes que después tienen que salir, eso significa separación de familia. Todo eso no se entiende y todo lo anterior tampoco. Y eso requiere ser entendido y transmitido, porque cuando se diseñan políticas públicas, muchas veces se cree que lo que ocurre en el centro del país se repite a lo largo y ancho de Chile y la verdad es que no no es así. Hay algunos que ministros que conocen perfecto. El mismo presidente de la República ha estado muchas veces en Aysén, entiende muy bien la realidad de nuestra región, pero hay otros que hay que educar.
¿Siente que hay mayor interés por la región?
Sí, hay un mayor interés, yo diría del punto de vista de poder integrarnos, de tener mejor conectividad. El plan de conectividad austral que anunció el presidente (…) pero faltan cosas. Faltan muchas cosas en salud, que para la región es muy importante.
Se lo preguntaba porque hace unos días el alcalde Carlos Gatica dijo que había mucha presión de querer llegar a la región. Se ve en iniciativas que han tenido cierta visibilidad desde el resto del país, como el Festival de la Patagonia, el Rally Mobil, iniciativas como el Aysén Day que han puesto los ojos del sector privado en la región. ¿Usted comparte esa visión del interés que existe desde el mundo privado?
Sí, absolutamente. Nosotros nos hemos dedicado también a poner Aysén en los ojos de Chile, del mundo también que vuelvan actividades como el Rally Mobil, que tienen una promoción y una visibilidad nacional e internacional nos ayuda mucho también a eso. El plan de promoción que hoy día estamos trabajando de la región de Aysén en conjunto con Sernatur, ha hecho que, por ejemplo, el turista brasileño vuelva a Aysén y que estemos pensando en promocionar las regiones del sur Austral en conjunto con los demás gobernadores. Creo que ayuda muchísimo y efectivamente hay harta inquietud de parte de empresas de poder invertir en la región de Aysén y ojalá que eso ocurra.
Tenemos que facilitar las cosas. Estuve en el Ministerio de Hacienda y hace poco me reuní con algunas empresas que me dicen: "Mira, estoy por instalarme en Puerto Montt o en Coyhaique, pero instalarme en Puerto Montt es mucho más barato que instalarme en Coyhaique". Entonces, ¿qué ventaja entregamos como Aysén para que esa inversión se materialice. Por eso estuvimos en el Ministerio de Hacienda, haciendo que las cosas también sean más fáciles para quienes hoy día se están atreviendo en materia hotelera, en materia productiva, en en el litoral también, en los salmonicultores. Yo creo que que si hacemos las cosas bien, y a veces cosas chiquititas, en comparación al país, pero cosas significativas Aysén puede ir tornándose en una región que no dependa tanto de la inversión pública, sino que también tenga mucha inversión privada. Ese es un gran desafío.
Vamos a su cuenta pública. Usted nombró como motor del crecimiento el agro y la agricultura. Sin embargo, lo que se quiere inyectar económicamente al agro (más de $25.000 millones) más que duplica lo que se va a inyectar hacia el lado acuícola (más de $10.000 millones). ¿Por qué se privilegia ese sector? Se lo pregunto en particular porque el exconsejero Eduardo Vera publicó hace algunas semanas una columna de opinión muy crítica hacia la industria agrícola donde incluso la calificó como "un espiral de improductividad".
Hay que diferenciar las cosas. La industria acuícola no necesita incentivos del Estado. La industria acuícola se desarrolla solamente con inversión privada. Pero la red de familias que dependen de la agricultura, del turismo rural, de la producción hortofrutícola van desde La Junta hasta Villa O'Higgins. Entonces, hay mayor cantidad de personas que requieren de esos instrumentos de fomento productivo versus las pymes que están en el otro en el otro sector. Son cosas distintas. Yo discrepo, lejos de lo que dice Eduardo Vera, en el sentido de que tenemos productos estrella, como el Angus de Aysén. Es un es una carne que es reconocida nacionalmente. Evidentemente que en volumen, si nos comparamos con otros lugares como Argentina, Chile no tiene un volumen de carne tan grande, pero sí tenemos muy buena calidad, estamos libres de fiebre aftosa, y eso le da un sello a la carne que se produce en Aysén. Tenemos también producciones de destilado que están incorporados también dentro de la oferta de productos regionales como el vodka, como el el gin, a futuro el whisky, vinos que se están produciendo en la cuenca lago General Carrera. Tenemos la miel. Es mucho más diverso, más heterogéneo y hay distintos distintos niveles de producción. Algunos están muy top, como el Gin Tepaluma, que se está vendiendo en Brasil y otros productos que requieren de más incentivos para poder comercializarlo. Es fácil decirlo, pero cuando uno se mete de verdad en las cosas, ve que se necesita mucha mucho apoyo y mucha inversión ahí.
También hay un potencial grande en lograr que los productos del campo se inserten mejor en la oferta turística y gastronómica local…
Si nos proyectamos como una región turística, no podemos dejar al ni al mar ni al campo de lado porque el turismo se nutre de servicios como la gastronomía y la gastronomía tiene que proveerse para el desarrollo turístico idealmente de productos que se generan en la zona. Si uno no va a Chiloé le gusta probar los productos del mar. Cuando va a Coyhaique quiere comerse un corderito. Todo eso ayuda, pero para que esa producción se mantenga, crezca, idealmente se vaya potenciando, tenemos que ayudar a nuestra gente.
El campo estuvo muy tirado en los últimos cuatro años y a mí me dolió mucho porque yo vengo de una comuna rural, donde hay una producción caprina muy interesante. El otro día estuvimos ahí en unas plantas de procesadoras de queso de de cabra en Puerto Ibáñez. Me interesa mucho que esa gente y esas familias también vayan surgiendo, pero hay que ayudarlos. Tenemos un problema de capital humano, de formación formal de nuestros productores. Muchos de ellos no tuvieron la suerte de pasar por la universidad. Entonces, cómo le enseñas a generar planes de negocio o a exportar o el tema tributario, incluso la formalización. En eso tenemos que apoyar mucho y nosotros lo vamos a seguir haciendo.
El otro pilar del crecimiento de la región, que usted identificó es la acuicultura, pero en más de una ocasión ha cuestionado también que el trabajo de la industria no genera un efecto en las comunidades. Usted dijo concretamente que se ve la diferencia con lo que ocurre de Chiloé hacia el norte. ¿Qué se ve de Chiloé hacia el norte que en Aysén no hay y que debería exigírsele a la salmonicultura?
Lo que ha pasado es que la industria salmonera se desarrolló esencialmente en Puerto Montt, Chiloé y Puerto Vara. Ahí está toda la red de producción y toda la red de proveedores principalmente. Ahí se generó un desarrollo potente, se crean no sé qué cantidad de decenas de miles de trabajo todos los años. Hoy día también se concentra la innovación, se concentra en la tecnología y eso no ocurre en Aysén. En Aysén, la salmonicultura se ha relegado, salvo MOWI, que es una empresa que procesa y que genera su valor agregado en en nuestra región, el resto de la industria solo engorda sus pescados. Y es una engorda que además se produce en los fiordos del litoral, por lo tanto nadie lo ve mucho. Entonces tú le preguntas a un coyhaiquino cuál es la principal actividad económica de la región y muchos te van a decir el turismo y la ganadería, siendo que el salmón es la actividad económica más grande, porque no lo ven, no lo sienten, no lo perciben, el pescado no es más barato, no se le entrega a los niños alimentación de esa proteína tan rica y tan saludable que tiene nuestro país.
Algo pasado con el desarrollo de la industria que no ha generado ese vínculo, no ha generado ese desarrollo y, por otro lado, nuestras comunidades se siguen postergando. Yo vengo llegando de Islas Huichas y la gente nos dice: "Oiga, pero nosotros queremos más oportunidades". Me plantearon buenas ideas como tener un barrio industrial en Puerto Aguirre. Todas esas cosas van a permitir que la gente se sienta más integrada. El desarrollo no puede ser solo para unos pocos. El desarrollo tiene que ser para la comunidad, tiene que ser para la región. Tenemos que darle oportunidad a los cabros que salen a estudiar o que estudian en los CFT, la universidad, en el Inacap. O sea, los gerentes vienen todos en Puerto Varas. ¿Cuántos gerentes de salmoneras viven en (la región). En Coyhaique conozco a uno, pero en Aysén no vive ninguno. Siempre les pregunto, ¿eso es normal? ¿Eso está bien que ocurra así? Yo creo que no. Yo creo que ese desarrollo tiene que ser más armónico.
Nosotros vamos a ayudar mucho la salmonicultura. Yo he sido de los críticos del exceso de permisología que no los han dejado reubicarse para que puedan salir de los parques y puedan estar en un lugar donde no afecten mayormente. Ellos quieren eso o fusionar centros. Hay algunos centros que no sirven para nada. Están ahí con concesión, pero sin pescados. La salmonicultura puede crecer en Chile y debe crecer. Yo creo que nosotros debamos liderar a nivel mundial la producción de salmón, tenemos mejores condiciones, pero tiene que ser en armonía con donde se se desarrolla. Nuestra región tiene ese espacio y creo que si nos ponemos de acuerdo, generamos alianza estratégicas, eso puede llevarse a efecto.
Durante su cuenta pública usted dijo que el tema Salud es "un dolor profundo" para la región. ¿En qué estamos topando para el tema del hospital regional? Porque en esa reunión, a la que no fue la delegada, se dijo que el Servicio de Salud tenía claro que el lugar idóneo es el Estadio municipal, pero un día después ella dijo que salud tenía que "clarificarlo de una vez por todas". El alcalde está dispuesto a entregar el terreno. ¿Qué es lo que falta?
El proyecto hospital para la región de Aysén es uno de los proyectos más importantes de nuestro Plan de Desarrollo de Zonas Extremas. A mí como gobernador me toca coordinar y liderar ese plan, por lo tanto empujar que los proyectos comiencen, se desarrollen y y tengan su viabilidad. El proyecto del hospital de Coyhaique tiene tres etapas: prefactibilidad, diseño y ejecución. Hoy día nos encontramos ya un año desarrollando la etapa de prefactibilidad. El año pasado se llegó a la conclusión técnica de que el lugar destinado allá en la Escuela Agrícola no es un lugar idóneo, no hay servicios básicos, adolece de vías estructurantes, de carretera, hay que construir calle, una macroinfraestructura, está lejos de los accesos a Coyhaique y otra serie de condicionantes que significaría que una inversión de este porte (grande) termine siendo una inversión de este porte (más grande aún). Y ese fue un análisis técnico. Sin embargo, había algunas aprensiones del punto de vista del plan regulador de Coyhaique que fueron el año pasado estudiadas y la director la directora de Obras de Coyhaique dijo: "No hay ningún problema, se puede hacer".
Y lo único que teníamos trabado hasta fines del año pasado con las autoridades del gobierno anterior era la compensación a Coyhaique para que el municipio pueda desarrollar toda el área deportiva en el sector alto y que a mí me parece toda lógica. Y no lo quisimos hacer en enero y febrero porque las autoridades ya se estaban yendo y siempre cuando se están yendo los gobiernos se toman malas decisiones a última hora. Entonces dijimos, esperemos para con las nuevas autoridades poder resolver eso porque el alcalde necesita avanzar con sus diseños de estadio, de polideportivo y nosotros necesitamos avanzar con el diseño del hospital. Y a eso estaban convocadas las autoridades en esta reunión, como para decir ya cuándo se van a resolver por papel esto. Y surgió esta otra inquietud que, a mi juicio, es sin mucho fundamento, pero también le di plazo. De aquí al 30 de junio hay que tomar una decisión porque los equipos técnicos están esperando que los políticos nos pongamos de acuerdo dónde se va a hacer el famoso hospital y tan anhelado hospital. Para nosotros es muy importante avanzar, sobre todo porque son proyectos de larga data, o sea, estamos hablando de ocho años más. Mientras más se demore, las voluntades también se van se van diluyendo, las autoridades van desapareciendo, llegan otros, quizás qué visión van a van a tener al respecto.
Nosotros no llegamos al Gobierno Regional solo a administrar recursos, sino que llegamos también a tomar estas decisiones importantes, a incidir el desarrollo de la región y si no nos ponemos hoy día a trabajar en serio, en ocho años no vamos a ver concretado nuestro sueño del nuevo hospital regional y la región lo necesita.
¿Y cómo ve la voluntad con las nuevas autoridades? Porque si uno ve lo que dijo la delegada, que era un problema de agenda, pareciera que hay una diferencia más grande ahí.
No, mira, yo lo he hablado harto con la delegada. Yo creo que ellos se apresuraron a discutir ese aspecto técnico en un punto de prensa político, pero yo siento que ella tiene toda la voluntad de poder resolverlo lo más rápido posible y que los equipos técnicos sigan avanzando en el proceso de prefactilidad y ojalá el otro año 2027 estemos contratando el diseño del del futuro hospital, pero ese diseño se tiene que realizar en el terreno donde se va a construir. Yo no puedo diseñar allá y construir acá. Tengo que diseñar precisamente en el terreno donde yo voy a construir esta gran infraestructura. No se puede demorar más.
En las últimas semanas tuvimos visitas bien ilustres en la región, el presidente Kast y los ministros de Obras Públicas y Energía que le dejaron tarea al Gobierno Regional. Cuando les consultamos por temas que avanzan lento como APR, Balsa Baker, segundo puente urbano para Aysén, generación de energía en localidades aisladas, los dos ministros apuntaron a que los proyectos deben agilizarse desde la región y resolverse acá. ¿Recoge ese guante?
Sí, claro, por supuesto que sí. Nosotros apoyamos mucho al sector, y ojalá que se apuren con los proyectos porque siempre ha estado la voluntad de nuestro Consejo Regional de solucionar los problemas históricos de la región. Pero quienes formulan, diseñan son las unidades técnicas que dependen de los ministros. Vialidad, la DOH. Jamás la región se ha negado a proyectos emblemáticos, pero tenemos un problema que es la capacidad de las unidades técnicas de diseñar proyectos grandes, importantes y de ejecutar, cuando tú le apruebas el recurso de que esa obra se vea materializada, se vea concretada. Y ahí nosotros estamos permanentemente como Gobierno Regional también insistiendo.
Hoy día, por ejemplo, si le aprobamos a un municipio recursos para que haga una obra importante y pasa un año y esa obra no parte, no le estamos pasando nuevo proyecto hasta que esa hora esté absolutamente andando. Yo fui alcalde, entonces conozco bien la carga que tienen los equipos técnicos. Ahí hay cuatro o cinco personas que están todos los días, pero todos los días trabajando para licitar, para rendir al Gobierno Regional, a la Subdere, a la Contraloría, etc. Entonces no hay que sobrecargar los equipos. Ese es un gran desafío que tenemos como región. Tenemos cuatro municipios que son muy chiquititos: Lago Verde, Guaitecas, O'Higgins y Tortel, que hay que ayudarlos mucho. Estuve con el Subdere y le dije, por favor, ayudemos a estos municipios para que tengan cartera de proyectos, para que puedan rendir los recursos que se les traspasan. Nos sirve mucho manifestar esas cosas para que la gente también entienda cuál es la realidad de la región.
Y ya que estamos hablando de impulsar el crecimiento. Los recortes anunciados por el gobierno y que ya se están empezando a identificar más concretamente, ¿van a afectar también a Aysén?
Sí, sí, nos afecta derechamente porque hoy día tenemos 5,500 millones menos de nuestro presupuesto anual y eso significó que yo tenga que también hacer ajustes a los programas que ya estaban ejecutándose. Tratamos de que los proyectos de ahora no se vean afectados porque les cuesta partir también, pero sí programas. Por ejemplo, habíamos aprobado un programa de Indap que teníamos pensado que parta en julio. Ahora hay que partir en agosto, septiembre, ya no te voy a pasar poder pasar 1.000, a lo mejor te voy a poder pasar 700 y así sucesivamente con la mayoría de los programas. Eso significó también que algunos programas se retrasen, como por ejemplo los de Conaf, que siempre generan harto empleo. No podemos hacer lo imposible. Si tenemos menos recursos, esos menos recursos también afectan la continuidad de programas. Evidentemente nos pega en los subsidios eléctricos a los municipios que mantienen las plantas eléctricas de las distintas localidades también. Obviamente que sí afecta.
Lo último. En estas reuniones que ha tenido estos días han participado los parlamentarios. La diputada Valdebenito, antes que iniciara su gestión dijo: "Aquí tenemos que cuadrarnos con el gobernador y con la agenda regional" ¿Ha notado ese respaldo o ha costado un poquito articularlo?
Sabes que no no ha costado nada, al contrario, son los mismos parlamentarios los que a veces nos dicen, "yo quiero estar en esta reunión porque creo que es importante. O invítenos cuando hablen de energía, de salud, del hospital". Entonces, hoy día también nosotros tenemos la obligación como Gobierno Regional de convocarlos a ellos, tratar de hacer estas reuniones un poco más estratégicas, ya sea acá en Santiago o los días jueves o viernes cuando ellos están trabajando en la región. He visto muy buena disposición de todos, de los tres diputados y de los dos senadores para los objetivos grandes de región y y es un poco también lo que yo digo. Para pelear y para tener diferencias tenemos todo el tiempo el mundo, pero para trabajar en los proyectos grandes de Aysén no tenemos mucho tiempo. Entonces, en esos proyectos al menos estemos unidos. Los cinco parlamentarios quieren nuevo hospital regional, los cinco parlamentarios quieren Centro Oncológico, los cinco parlamentarios quieren Carretera Austral, los cinco parlamentarios quieren proyectos que resuelvan los la pobreza energética que hay en el litoral de Aysén, los cinco parlamentarios quieren más empleo, que puedan desarrollar las industrias que están en la región de Aysén. En esos temas grandes estamos todos. Cada uno tiene sus matices de cómo ve la la vida, de cómo ve el desarrollo de la región y en eso podemos diferir un montón, pero en temas grandes tenemos que estar muy unidos.
















