Rosa Pesutic Vukasovic, Secretaria de Finanzas Regional Aysén del Partido Comunista de Chile
Imposible sustraerse a la noticia de la semana, es demasiado monstruosa, aberrante y grotesca como para dejarla pasar. Que este gobierno haya rebajado las penas a 56 criminales es, tal vez, la gota que ha rebalsado el vaso.
Claro que el vaso está lleno de atrocidades desde que asumió Kast y, en un orden imperfecto podría mencionarse:
Retiro de 43 Decretos Supremos de la Contraloría, vinculados a la protección de especies, a planes de descontaminación atmosférica y regulaciones sobre parques y áreas protegidas;
Suspensión de procesos de contratación y adjudicación de proyectos habitacionales;
Aumento de los sueldos de asesores estratégicos del ejecutivo (Kast), fijándolo en $9.9 millones mensuales;
Reducción del impuesto corporativo del 27 al 23% a las grandes empresas, afectando con esta medida los recursos para programas sociales;
Recorte del gasto público en aproximadamente 3.000 millones de dólares, afectando áreas importantes para la ciudadanía como educación, salud, vivienda;
Aumento en el precio de los combustibles siendo asumidos por las y los trabajadores, al introducir modificaciones al MEPCO;
Retiro del Congreso del proyecto de negociación ramal y revisiones a la Ley de 40 horas y al Plan Nacional de Derechos Humanos, marcha atrás al proyecto Dominga (destrucción del medio ambiente en Punta Choros), suspensión de las becas magíster y posdoctorado en ciencias;
Y un etcétera que no cabría en este artículo.
Pero sí queda espacio para mencionar las gracias del Ministro Rabat, quien fuera el abogado defensor de Pinochet en procesos judiciales como el Caso Riggs, de malversación de fondos y cuentas secretas en el extranjero y la Operación Colombo, asociada a violaciones a los derechos humanos. Vale decir, Rabat es un hombre con experiencia en abrazar lo peor de la sociedad, por eso no es de extrañar que haya abierto las puertas de las cárceles a 29 condenados por violación de menores y 27 por abuso sexual a menores. No sólo liberó a pederastas, también a presos de Punta Peuco sentenciados por delitos de lesa humanidad; a un narcotraficante italiano que intentó ingresar 103 kilos de cocaína en motos de agua; a un neonazi condenado por homicidio; a extorsionadores ligados al Tren de Aragua.
Consultado Kast por esta aberración manifestó que "lo ocurrido era inaceptable y que no existe explicación técnica ni criterio jurídico que lo justifique".
Estamos de acuerdo, entonces no se explica porque no le pidió la renuncia a Rabat. Salvo que sea porque representa al pinochetismo, del cual él es un nostálgico adorador.
Que explique Kast el slogan "los niños prioridad del gobierno" y "mano dura con los delincuentes", cuando mandó a violadores de niños y criminales abyectos a pasearse por las calles.
Solo Kast supera a Kast. ¿O habría que decir sólo Rabat supera a Kast?






















