Orlando Baesler Heger, Arquitecto
Es muy habitual, especialmente durante la construcción de grandes obras públicas como lo es un puente por solo utilizar un ejemplo, que gran parte de la comunidad beneficiada directa o indirectamente por esta mega estructura se transforme de inmediato en ingeniero ,licenciado o doctorado en algún tipo de ciencias exactas para criticar el proyecto o aconsejar cuales son las mejores soluciones estructurales para subsanar los graves problemas que ellos han detectado en la obra y que no han sido considerado por los autores del proyecto.
Lo mismo sucede en los grandes proyectos habitacionales en donde numerosos profesionales autodidactas se acercan a los responsables de la obra para indicarles las graves fallas estructurales de las fundaciones de las casas o la forma errada en la cual se están construyendo los pavimentos de aceras y calzadas.
Lo anterior es absolutamente comprensible y va a seguir sucediendo ,ya que por un lado está la actitud vigilante de los vecinos y por otro su anhelo de colaborar de alguna manera en el desarrollo de la obra considerando que varios de ellos, sin lugar a dudas tendrán alguna experiencia constructiva doméstica que les avala para emitir sus juicios.
En política, la situación descrita anteriormente se agrava y aumenta, con la diferencia de que quienes encuentran errores y deficiencias en el trabajo del gobierno lisa y llanamente no pueden, ni remotamente exhibir una experiencia anterior, aunque sea del tipo doméstico en relación a sus observaciones y comentarios.
Para ir directamente a un caso cercano y comprobable, podemos señalar que el anterior presidente de nuestro país nunca trabajó y hablaba diariamente de los trabajadores y de las condiciones de trabajo en circunstancias en las que nunca vivió ni experimentó la condición de trabajador y aparentemente nunca la experimentará.
De más está señalar que los ministros de Estado y en general la gran mayoría de las autoridades progresistas nunca estuvieron preparados para el cargo que les asignaron, lo cual derivó en el desastre que todos ya conocemos y cuya responsabilidad de reparar recae en el actual gobierno.
Son cientos de voces de exdirigentes y autoridades cesantes que vociferan en contra del gobierno ,lo cual está demostrando que el camino elegido es el correcto y con respecto a esta lamentable situación solo podemos enunciar las palabras "Perdónalos, Señor, porque no saben lo que dicen"






















