Editorial, Redacción Las recientes denuncias realizadas por Fenpruss en contra del SAMU y presuntas irregularidades al interior de este servicio de primera respuesta en emergencias de salud abren una arista que debe ser investigada por el Servicio de Salud Aysén.
Lo manifestado por profesionales del sector da cuenta de situaciones que, de comprobarse, serían sumamente graves en el Servicio de Atención Médica de Urgencia. Se plantea, entre otras cosas, que en algunas ocasiones no sería un médico regulador quien responde los llamados y que incluso habría personas fallecidas ante la eventual no concurrencia de una ambulancia. Son afirmaciones que requieren una investigación rigurosa.
No se trata de dar por ciertas las denuncias antes de investigarlas, pero tampoco de minimizar su gravedad. La verdad debe estar por delante y, si existen problemas, estos deben transparentarse y abordarse por la institucionalidad correspondiente.
El SAMU cumple una función esencial. Es el servicio que se activa frente a un accidente de tránsito, una emergencia doméstica o cualquier situación en que una persona requiera atención y traslado oportuno. Por lo mismo, no puede operar con carencias de insumos, equipamiento o funcionarios que comprometan su capacidad de respuesta.
La red de salud de Aysén es especialmente sensible. Las distancias y la dispersión de la población hacen más complejo el acceso a la salud. Las comunidades demandan más y mejores prestaciones y mayor presencia de profesionales, especialmente en sectores rurales.
Una denuncia de estas características debería provocar una reacción inmediata de las autoridades. Se necesita claridad, información y respuestas concretas. La comunidad tiene derecho a saber si las situaciones denunciadas ocurrieron, cuáles fueron sus causas y qué medidas se adoptarán para evitar que vuelvan a suceder.
Está en juego la reputación de un servicio que, más allá de estas denuncias, cuenta con alta credibilidad entre la población. Si existen problemas, deben ser corregidos para evitar que afecten la confianza en quienes responden cuando una emergencia pone en riesgo la vida o la salud.
El SAMU no puede operar rodeado de dudas sin respuesta. Investigar, transparentar y corregir, si corresponde, es la única manera de proteger a la comunidad y resguardar la confianza en un servicio de primera respuesta que resulta fundamental para Aysén.





















