Redacción, Diario El Divisadero En nuestras reflexiones estamos permanentemente refiriéndonos a la necesidad de mejorar la gestión gubernamental, un factor determinante en esta y cualquier administración. Pasado el fervor de la conmemoración del tercer año de este mandato, e iniciada ya una nueva campaña política con miras a las elecciones presidenciales de este 2025, la comunidad aboga por más señales que permitan advertir que efectivamente estamos avanzando y que los proyectos que la región requiere para desarrollarse más y mejor se están poniendo en marcha.
Si eso no ocurre, ciertamente que seguirán existiendo muchas interrogantes en torno a la gestión, pero la que más resuena y se advierte en la comunidad, es cómo lograr que el aparato público, que el Estado, pueda acelerar un poco el ritmo y no justificar retrasos o incumplimientos con argumentos que solo agudizan la decepción y frustración de la gente.
Sin duda que se trata de un desafío tremendo que los últimos gobiernos no han podido resolver y que solo han abordado de manera parcial, implementado soluciones a determinados problemas, pero siguen manteniéndose brechas significativas en diversos ámbitos, lo que nos sitúa en una condición de desventaja respecto al resto del país.
Hay expertos en desarrollo de territorios extremos que abogan por medidas y acciones más efectivas y concretas, otros por mejorar las distintas políticas públicas que se focalizan en esta zona, pero la inquietud más permanente y transversal, compartida unánimemente, es solicitar al gobierno de turno, políticas de Estado con sello regional, más robustas y permanentes. Medidas efectivas que se hagan cargo de las desigualdades territoriales y un rol estatal más fuerte y decidido para superar las inequidades existentes.
Nadie desconoce que existen en la zona numerosas demandas no resueltas que siguen generando una sensación de insatisfacción. Por ello se hace tremendamente necesario sumar voluntades y planificar con consenso y seriedad, una propuesta amplia e integradora, y poniendo en valor la unidad regional como uno de los pilares fundamentales para alcanzar las metas que tanto anhelamos.
Hoy, todas las demandas que por años hemos tenido como prioritarias, pueden atenderse en la medida que exista una sola voz, una sola gran meta regional. Sabemos que todo gobierno desea y promete establecer nuevas políticas para la descentralización administrativa del país, pero el propósito siempre es más pequeño que el anhelo regional.
Se requiere de reconocimiento de Estado, para que más allá de la tendencia ideológica de la administración de turno, las cosas se hagan y con sentido de urgencia.
Las expectativas ciudadanas siguen siendo altas, porque en campaña y durante esta gestión, más allá de sus sobresaltos y una baja popularidad, esta administración de izquierda ha logrado superar diversos obstáculos, sortear una dura oposición, pero aún no logra obtener mayores estándares de credibilidad y de confianza ciudadana para asumir este tremendo desafío de conducir los destinos de Chile.




















