Editorial, Redacción Estamos a poco más de un mes de la asunción de los nuevos diputados y senadores que representarán los intereses de la región de Aysén en el Congreso Nacional.
Una tarea ardua para la que, seguramente, ha existido gran preparación por parte de los parlamentarios electos. Algunos se ven más activos que otros, cercanos a la comunidad, escuchando a los vecinos de distintos puntos de la región.
Imaginamos que estarán tomando nota de las principales necesidades de nuestra gente, también conformando equipos. Los hemos visto rodearse no solo de directivas de partido, autoridades, entidades y ejecutivos empresariales, sino también de los ciudadanos "de a pie".
Aplaudimos eso. También los buenos deseos de generar vínculos entre ellos.
Y es que, al parecer, logran ven lo que es evidente a todos: la necesidad de trabajar con una agenda regional como prioridad de su gestión y de conformar un frente regional común que sea capaz de prevalecer ante las diferencias políticas.
Los grandes problemas y necesidades de nuestra región requieren grandes sacrificios. No es una frase al voleo. Al final del día, quienes se sacrifican son justamente los ciudadanos "de a pie".
Por lo mismo, lo mínimo que la región espera de sus parlamentarios electos es que se sacrifiquen por la región y su objetivo de alcanzar un desarrollo pleno. Que se sacrifiquen por lograr que los habitantes de esta región extrema tengan cubiertas sus necesidades básicas con la mayor dignidad posible.
Que se sacrifiquen y sean capaces de alzar la voz cuando sus partidos los llamen a aportillar proyectos de ley que beneficien a las personas. Que sean valientes para desmarcarse de las cúpulas y sepan defender los intereses regionales.
Lo dijimos hace algunos meses: la inequidad territorial dejó de ser un diagnóstico. Se instaló como un recordatorio permanente de la falta de voluntad política para avanzar en cambios de fondo.
La ciudadanía regional espera que nuestros nuevos (y/o renovados) parlamentarios sean capaces de revertir la histórica apatía hacia nuestra región y logren concretar los buenos deseos que todo el mundo ha tenido siempre para Aysén.
Quienes asumirán en el Congreso no pueden limitarse a gestos ni a declaraciones de buena voluntad. La región necesita legisladores que presionen, incomoden, insistan y negocien sin descanso para que los temas de Aysén entren de una vez por todas en la agenda nacional.





















