Tras casi cinco meses de tramitación, un sostenido rechazo entre diversas organizaciones de la
cuenca y recursos públicos destinados a su evaluación, el 7 de marzo de este año la dirección
regional del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) puso una lápida al proyecto de
termodisociación anóxica (TDA) para tratar los residuos de varias localidades de las comunas
de Chile Chico y Río Ibáñez.
La acción se materializó en una resolución exenta del SEA, tras la carta que el día previo el
alcalde de Chile Chico, Ariel Keim Hermosilla, ingresara al organismo comunicando el
desistimiento del municipio de seguir impulsando la iniciativa. El proyecto, que buscaba
incinerar más del 90 % de los residuos de las localidades de Puerto Sánchez, Bahía
Murta, Puerto Río Tranquilo, Puerto Guadal, Puerto Bertrand y Mallín Grande, fue presentado al
Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental en octubre de 2024 por la administración de
Luperciano Muñoz González y defendido en múltiples instancias por su director de
Planificación, Pedro Durán Ivanoff. Este particular sistema, de carácter experimental dado que
no existen experiencias de este tipo en el mundo, incluía incinerar desechos orgánicos, podas,
plásticos, papel, cartones y todo material con poder calorífico.
La iniciativa había ya concitado el rechazo de diversas organizaciones y comunidades de las
localidades involucradas, que mediante cartas y recursos buscaron que el proyecto fuera
desechado por tener que ser evaluado mediante estudio y no simplemente declaración de
impacto ambiental.
Además, en enero de este año, 14 organizaciones solicitaron formalmente al SEA se iniciara
un proceso de participación ciudadana. Por la comuna de Chile Chico suscribieron la solicitud
la AG de Turismo de Puerto Guadal, Artechelenko, el Comité Desarrollo de la Infancia del Baker
de Puerto Bertrand, el Comité de Emprendimiento y Turismo de Puerto Bertrand, Junta de
Vecinos No 8 de Puerto Guadal y la Fundación Raíces de Calafate de Chile Chico. Por la
comuna de Río Ibáñez la Feria Campesina Libre de Bahía Murta, la Cámara de Turismo y
Comercio de Puerto Río Tranquilo, el Comité de Turismo, Deporte y Cultura de Puerto Sánchez,
la AG Hielo Norte de Puerto Río Tranquilo, la AG Turismo y Cultura Calafates de Bahía Murta,
la AG Costa Murta, y la Junta de Vecinos N6 de Puerto Río Tranquilo. Además, la Corporación
Chelenko, la Corporación Privada para el Desarrollo de Aysén y la Agrupación Social y Cultural
Aysén Reserva de Vida.
La decisión del municipio fue considerada un triunfo ciudadano, toda vez que la articulación del
rechazo a esta idea partió en abril de 2024 cuando varias organizaciones enviaran una carta al
Gobierno Regional de Aysén planteando sus inquietudes. Esto, porque desde hace años se
trabaja comunitariamente en la zona para una gestión responsable de los residuos en múltiples
niveles: reducción, reutilización, reciclaje, con miras a avanzar a las 7Rs con rediseño de los
sistemas, junto a recuperación, reparación y renovación de los bienes.
La señal de la propuesta de Luperciano Muñoz iba en la dirección contraria: no gestionar los
residuos a nivel local ya que en las instalaciones de TDA se harían "desaparecer". Con esto se
abre una ventana para seguir avanzando desde las comunidades con apoyo de los municipios,
el Gobierno Regional y servicios sectoriales en alternativas sustentables para el territorio y los
poblados.