Rosa Pesutic Vukasovic, Secretaria de Finanzas Regional Aysén del Partido Comunista de Chile
Cuando se instala un gobierno es probable que algunas medidas iniciales adoptadas no conciten la aprobación de todos los ciudadanos; pero, si esas medidas fueron promesas de campaña hay que asumir que ellas se realizarán. Eso debiera ocurrir si el gobernante electo y su gabinete respetan la palabra empeñada.
¿Y qué pasa si no la respetan y hacen exactamente lo contrario de lo comprometido?
Entonces, es absolutamente lógico y válido que la gente se sienta engañada, proteste y exija que se detengan la farsa y las metáforas.
Una promesa de campaña fue: "no se perderá ningún derecho social adquirido". Pero, al exigir Hacienda a todos los Ministerios un recorte en su presupuesto ha puesto en riesgo la continuidad de derechos sociales tan importantes como la alimentación escolar, la prevención del suicidio o la campaña de salud en invierno.
Otra fue "combatir el crimen organizado", sin embargo la derecha vota en bloque en contra de levantar el secreto bancario que permitiría rastrear el crimen organizado. Tampoco hay alarma por el incumplimiento tributario de las grandes empresas, crimen económico que representa una pérdida anual entre US$13.000 millones y US$15.000 millones para el Estado. Pero, con un claro sesgo clasista pretenden levantar el Registro Único de Vándalos e Incivilidades con castigo en la pérdida de beneficios sociales.
"Reduciremos las listas de espera en salud pública". La reducción presupuestaria en salud es incompatible con esta promesa, donde más de 2 millones de personas están en lista de espera no GES por operaciones u otras causas y existen más de 3 millones de prestaciones pendientes que pueden extenderse por años.
"Actuaremos siempre con la verdad en beneficio de la libertad". Pero, en contra de esto, prometen cambios en el SAE (Sistema de Admisión Escolar), para que las familias puedan elegir en "libertad" el establecimiento educacional para sus hijos. Saben que es mentira, porque el SAE técnicamente está perfecto, el problema es que hay establecimientos con una gran demanda y pocos cupos y aunque le hagan ajustes al SAE no cambiará este hecho.
Si los estudiantes, gremios y sindicatos, pobladores, sociedad civil en general, se movilizan, no se puede culpar al partido Comunista ni a la extrema izquierda ni a los enanitos verdes. En estos tres meses de des-gobierno se han puesto en marcha medidas para favorecer a los más ricos del país en contra de la gente que debe asumir el costo de las medidas implementadas. Hay pérdida del valor adquisitivo y con angustia se ve como muchos derechos sociales se desvanecen con un gobierno que hace apología de la riqueza y el capital.
Un Presidente que termina la semana peleando con un niño y su madre porque éste no le quiso dar la mano, retrata a un hombre descontrolado, que reacciona de manera desproporcionada y con falta de criterio.
Debiera promoverse un Registro de Exabruptos, Falacias y Metáforas.




















