Redacción, Diario El Divisadero Es muy simple y fácil hacer llamados a la unidad, pero cuesta mucho pasar de la teoría a la práctica en un ámbito que parece tan sencillo, pero que objetivamente se ha transformado en un propósito sumamente complejo.
Lo ocurrido el jueves recién pasado en la comisión regional de us de borde costero es la señal más clara de nuestro análisis. Se rechazan dos solicitudes de espacios marinos costeros para pueblos originarios, y se instala una sensación de alivio, pero en la práctica, las explicaciones y los argumentos esgrimidos, dejan en evidencia que hay mucho que dialogar y que debatir para lograr acuerdos que generen una satisfacción colectiva y un apego a la institucionalidad, respetando la diversidad.
Porque no debemos olvidar que frecuentemente desde el Gobierno, los gremios, los partidos políticos y la sociedad civil, hacen llamados a la unidad, pero en Aysén esa unidad no se advierte, y aflora con mucha fuerza la necesidad de generar las instancias para encontrarla y definir una estrategia que nos permita a todos y todas, contribuir a su mantención y a su puesta en valor.
Cuesta, pero se puede, y cuesta porque los sesgos ideológicos y el apego de las personas a las distintas vertientes políticas es un tema complejo de abordar. Por ello es que debemos apelar a la voluntad, al sentido común y a la búsqueda de liderazgos que sean capaces de aglutinar las legítimas diferencias, y transformarlas en una oportunidad para no estancarnos en discusiones estériles y convertir el compromiso, el ímpetu y la participación ciudadana, en el motor de nuestro desarrollo regional.
Hoy la gente tiene una percepción adversa respecto a los esfuerzos que realizan autoridades de Gobierno, parlamentarios, representantes democráticamente electos y los dirigentes de los partidos políticos, respecto a sus demandas, porque siente que no se escucha al pueblo, y el análisis fino de ese sentir se verá más adelante, en más de alguna elección popular.
En el caso de la región de Aysén, necesitamos que se genere un clima de mayor confianza y de diálogo, si queremos avanzar en serio y lograr mejores estándares de desarrollo en este territorio austral que, como suele ocurrir, enfrenta las dificultades con más entusiasmo que propuestas.
Hemos señalado insistentemente que por sobre la ideología del gobierno de turno y de lo que piense cada ciudadano/a, profundizar y enriquecer la democracia es un ejercicio permanente de tolerancia y de profundo respeto por las diferencias.




















