Orlando Baesler Heger, Arquitecto
El interés por el control o la propiedad de Groenlandia no resulta un asunto sorpresivo, ni siquiera novedoso, ya que la privilegiada ubicación de esta isla, la más grande del mundo, la transforma en un lugar estratégico para cualquier potencia del mundo que quiera asegurar su defensa o atacar con ventaja a sus adversarios. Por otra parte, la existencia de una gigantesca reserva de agua y también de petróleo y una vasta gama de valiosos minerales la hacen objeto de las más variadas y ambiciosas pretensiones extranjeras.
Al señalar las pretensiones extranjeras no me refiero tan solo a las declaraciones del siempre polémico presidente Trump quien con su estilo de siempre señala clara y categóricamente su interés por este territorio, sino que también a la Republica China que abandonando de alguna manera sus principios comunistas han comprendido las bondades del capitalismo y no trepida en instalar negocios e inversiones en todo el mundo lo cual incluye inversiones energéticas que junto a un consorcio australiano desarrolla en Groenlandia.
Por otra parte, fuerzas navales rusas y chinas patrullan abiertamente las cercanías de Groenlandia debido a que el descongelamiento importante del Océano Ártico, derivado del cambio climático. ha permitido facilitar el paso por las otrora permanentemente congeladas aguas polares.
Recordemos además que durante la segunda guerra mundial la Alemania nazi ocupó este territorio a fin de estar más cerca de Europa y Estados Unidos y así tratar de ganar la guerra. Fueron expulsados de allí y desde ese entonces existen bases de alerta temprana contra misiles instaladas por los norteamericanos.
Groenlandia es un territorio autónomo bajo la tutela de Dinamarca, pero lo cierto es que Canadá es el país más cercano a esta isla y es precisamente desde ese lugar de donde emigraron los primeros habitantes de Groenlandia y no desde Europa por lo tanto, los primeros habitantes de ese congelado territorio venían de América y América es también el nombre del continente que alberga geográficamente a Groenlandia.
Si hay algo en que Donald Trump tiene razón de todas maneras es en el hecho que Groenlandia es, por donde se mire, territorio americano.



















